Dos atracos en doce asaltos


          Todos los que han visto la pelea coinciden en que Gabriel Campillo, en el mejor momento de su carrera, fue claro vencedor y es el campeón mundial oficioso de los pesos semipesados, versión IBF. Conocemos la identidad de los artífices del amaño, Joel Elizondo y David Robertson, se supone que inducidos por algo o alguien. Estaban en primera fila y se hicieron los tontos. En su conciencia quede. El tercer juez presentó cartulinas claramente favorables al desvalijado. Pero reparemos también en el otro atraco perpetrado durante esos doce asaltos en Corpus Christi (en el American Bank Center, tenía que ser), un robo más, y van demasiados. La afición española no pudo ver el combate por TV, se volvió a perder un momento histórico de su boxeo. Ya se ha acostumbrado. ¿Pero por qué?, que diría Mou. Los responsables del cruel anacronismo están también en la memoria.

          A un boxeador de Vallecas de toda la vida le roban sistemáticamente títulos de primer nivel y en este país ni nos enteramos. El boxeo está prohibido desde hace tiempo en la España televisiva y, por eso, ha perdido seguimiento colectivo masivo, que no cultura, y no hay patrocinios. Al boxeo lo han venido matando poco a poco, aunque siempre quedarán campillos, polis o castillejos para que la historia y la leyenda se agranden pese al boicot descomunal de los gobernantes de este país, los unos y los otros, los de ahora y los de las últimas décadas. ¿Pero de dónde surge el veto? ¿Quién fue el precursor? Toda la gente del boxeo recordará siempre para mal a aquel tal Antonio Masip, primer alcalde español que prohibió oficialmente veladas de boxeo. Fue en Oviedo, en los 80. Entonces se inició la cruzada. Y aún en la actualidad, a cualquiera que llega con cargo al Pirulí, lo primero que le dicen es que el boxeo profesional no existe.

          Con Franco no pasaba esto! En aquella época, hablamos de los 60 y los 70, TVE estaba en directo en cualquier combate por un cinturón europeo o mundial donde hubiera un púgil español. Y también en otras peleas significativas a nivel local o mundial. Si había que madrugar para ver a Pedro Carrasco contra Mando Ramos, sin problema. Ponías el despertador,  te quitabas las legañas y enchufabas el viejo televisor en blanco y negro, claro, hasta que aparecía en la pantalla el ring californiano de aquella inolvidable pelea. Si peleaban Alí y Foreman, daba igual que fuese en Kinshasa. Ahora eso es imposible. Durante algún tiempo, Canal Plus y Tele 5, incluso Antena 3, Eurosport siempre fiel, Marca TV en los últimos tiempos, han intentado sacar a flote tan espectacular producto, pero la afición se ha ido resintiendo, perdiendo. Todo el mundo había oído hablar de Uzkudun, la gente sentía cerca a los Legrá, Folledo, Sombrita, Carrasco, Velázquez, Durán, Urtain, Perico, Senín, Gitano Jiménez, Dum Dum Pacheco, Ortiz, Lastra, Castañón, Gómez Fouz, Evangelista… Alfonso Redondo, Poli Díaz y Castillejo ya pertenecen a otra época, la del veto, aunque al Potro todavía se le vio por TV, aquel combate frente a Whitaker…

          Los buenos aficionados se las habrán ingeniado a través de internet para ver, en directo o al día siguiente, el gran combate de Óscar Campillo este pasado sábado en Texas (USA). Algunos, veteranos, les habrán pedido el favor cibernético a los nietos. “Búscame el combate, chaval, y te doy una propinilla”. Estamos ya metidos en pleno XXI y ninguna cadena ofreció el acontecimiento. Esto no pasa en ningún otro país civilizado. Las democracias más avanzadas consideran el boxeo como un deporte-espectáculo más y las audiencias televisivas responden con creces. A ver si la dichosa cinta se devalúa un poco más y muchos que aún no hayan visto el atraco, puedan disfrutarlo. Con Ugarte y Marquiegui, o con Lera y Marquiegui, la mítica pareja de Eurosport. La semana que viene o la otra, ya es lo de menos.

         Entre los principales enemigos del boxeo en España hay nombres conocidos. Además de Masip, eurodiputado socialista casi 30 años después, conviene resaltar el nefasto papel de gente como José María Calviño, cuya fechoría más famosa fue mutilar el archivo histórico de TVE, destruyendo irremediablemente documentos de todo tipo, ya no sólo valiosísimo material sobre boxeo. La única cabal fue Pilar Miró, que sucedió a Calviño al frente de RTVE y rescató, aun fugazmente, un par de años, las mejores peleas de la época, con Tyson en la cúspide. Salió Miró del Pirulí, llegó Luis Solana y los cuadriláteros ya no volverían a verse en la televisión de todos. Otro adalid anti-boxeo fue Julián García Candau, maestro para algunas cosas, inmisericorde con el pugilismo, eliminándolo del periódico El País antes de darle el descabello con aquella famosa irrupción como director en el diario deportivo As, medio que siempre había demostrado su respeto por este deporte… Los dirigentes de TVE, alentados por los políticos de turno, con la excepción referida, han sido factores determinantes en el derrumbe de este noble arte. Para entenderlo mejor, recordemos que las televisiones privadas no funcionan en España hasta los 90. Abortaron la transición del boxeo.

          En cuanto a Campillo, curtido en el gimnasio del Rayo y otras instalaciones en Madrid, nuestra más sincera enhorabuena por la derrota. No le habrían dado tanta bola si llegan a proclamarle vencedor ante el estadounidense Tavoris Cloud. Los robos aportan morbo. El madrileño, ex campeón mundial, ya está acostumbrado, le pasó lo mismo en Alemania, en un campeonato europeo de los supermedios, y en el Mundial celebrado hace dos años en Las Vegas. Pero esta vez ha sido diferente, la derrota sabe dulce, a victoria. ShowTime, la cadena yankee de TV que organizaba la velada, ha tomado nota de la exhibición del español. Desde Óscar de la Hoya hasta el incombustible Don King, promotor del campeón favorecido, reconocen la injusticia del veredicto. Campillo tiene futuro en la élite. Sergio Maravilla Martínez, quien le ayuda incondicionalmente en su aventura USA, le conoce bien, ha llegado a decir que “así matan al boxeo”. Habrá quien diga que es la esencia del mismo, aunque últimamente se vienen produciendo resultados más que controvertidos en peleas de primer nivel. A ver si hay revancha con Cloud u otro combate de postín. Dice el colega Marquiegui que si tuviese mayor pegada, algo más de agresividad, Campillo sería un gran campeón. Y a ver si alguien del PP a quien le guste el boxeo echa una mano, no? Como con los toros… “Mi carrera empieza aquí”, ha advertido el campeón del Valle del Kas.

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