El deporte español se queda a oscuras


          España es un país que no tiene dinero para sostener una televisión pública estatal en las mínimas condiciones. La constatación de tan triste realidad se produjo hace sólo unos días cuando se comunicó oficialmente que la única manera de cuadrar cuentas en TVE implicaba el cierre de los canales temáticos Teledeporte y Clan. Recortar 200 millones de euros significa dejar de comprar derechos, sin los cuales los vehículos transmisores carecen de sentido. En lo referente al canal deportivo, dos son las primeras y nefastas consecuencias. Una afecta al tejido estructural del deporte español, desde la base hasta la cúspide; la otra constituye un claro retroceso en el escalafón televisivo internacional. Estamos a años luz de Barcelona 92. Entonces proliferaron las inversiones y los resultados llegaron. Ahora no hay dinero, con lo que la competitividad disminuye y los resultados serán peores, tanto en lo deportivo como en lo informativo. Perderemos rango internacional en dos ámbitos esenciales para cualquier sociedad que presuma de desarrollo. Y los hay que continúan aún subidos en el burro de unos Juegos Olímpicos para Madrid después de dos intentonas fallidas y del dineral tirado en ellas. Ahora dicen  que 2020 es la gran oportunidad, que ahora o nunca, sencillamente porque nadie se atreve a organizarlos. Pero nosotros sí, pese a la quiebra técnica.

          Ya el año pasado sucedió lo que nunca había ocurrido, algo que los aficionados al atletismo catalogaron de tragedia. Los campeonatos del mundo celebrados en Daegu (Corea del Sur) no pudieron seguirse a través de TVE, ya entregada a los recortes. Eurosport fue la salvación. Si no, los españoles se habrían quedado sin una sola imagen. De hecho, muchos se lo perdieron pues la mencionada es una cadena paneuropea que llega a los hogares sólo a través de determinados operadores, todos de pago. Igual ocurre ahora con los Mundiales indoor de Estambul. Queda otra vez patente que ninguna empresa audiovisual privada se siente atraída ni ve rentabilidad en la adquisición de esos derechos. El ejemplo más claro, los Juegos. O los da TVE o nos los perdemos, a no ser que dispongamos de Eurosport, que no se va a fijar especialmente en las actuaciones de los españoles. A las televisiones generalistas no les interesa, están en otras cosas, y los demás canales no cuentan. No ven rentabilidad por ningún resquicio. El paisaje puede ofrecernos en un futuro inmediato un partido de cualquier selección totalmente a oscuras para la afición española. Habrá que comprobar cuál es el límite, hasta dónde llegará la cobertura deportiva en las dos primeras cadenas de TVE.

          ¡Cómo cambian los tiempos! No hace tantos años veíamos a Rafa Recio en cualquier sitio del mundo donde estuvieran compitiendo los mejores piragüistas. Entonces había subvenciones infinitas y publicidad. Ahora cierran el grifo y ya hace dos años que no se emiten anuncios. Inviable. Un colega de la tele me decía que antes la sección de deportes de TVE era como un mapamundi, que cerrabas los ojos, buscabas con el dedo cualquier lugar del globo, a voleo, y allá que te ibas. Que salía Argentina, pues entrevista a Menotti o a cualquier otro y arreglado. Que salía Florida, pues Navratilova era la opción ideal. Un chollo para los expedicionarios, que no eran uno ni dos, por aquello de las dietas internacionales. O desplazar varios equipos de la casa a cubrir cualquier evento de medio pelo. Pero todo eso se acabó ya hace bastante tiempo. A los responsables de deportes del Pirulí ya les han dicho que no renueven un solo contrato que afecte a derechos televisivos. Ya se ha anunciado que el baloncesto ACB queda libre para la próxima temporada, a ver ahora quién es el guapo que se hace cargo. Vivía Franco todavía y todos sabíamos que los domingos por la mañana había baloncesto o balonmano en la tele, hasta voleibol. Han pasado 40 años, en plena era audiovisual y digital, y nadie sabe si vamos a poder ver baloncesto a partir de septiembre. El balonmano y demás deportes llevan el mismo camino, incluso peor, ya que el basket continúa siendo el segundo deporte en España, aunque a siglos luz del balompié y con las peores audiencias de la historia.

          El futuro inmediato que golpea a las federaciones deportivas es desolador. Por la crisis, por la imposibilidad de generar patrocinios importantes. Y también por ese evidente desequilibro, en cuanto a atención informativa, entre el fútbol de élite o las estrellas mundiales y el resto de deportes y deportistas. Y si no hay televisión, la rentabilidad publicitaria de cualquier producto se resiente. Sólo interesan Madrid, Barça, selección, Nadal, Alonso y poco más. Si acaso el equipo de baloncesto en las citas importantes. Eso sí, un puñado de entrevistillas a Nadal se cotizan a un millón de euros. Y se pagan. Todo lo demás, fagocitado. Estamos a años luz de Barcelona 92, insistimos. Y por si fuera poco, adiós a Teledeporte. Quizás algún deporte halle acomodo decoroso en alguna plataforma, pero los minoritarios se quedarán sin escaparate, sin promoción y sin practicantes. Terrible panorama. Desaparecerá la mínima divulgación que aún mantenía en pie a distintas modalidades deportivas. Toda competición de relieve exige una ventana televisiva que ofrecer a sus patrocinadores. Si no es así, poco hay que hacer. Perder esa financiación tan esencial equivale al anonimato y, en muchos casos, a la desaparición de la figura del deportista profesional.

          La única solución sería que los deportes pagasen a las televisiones para evitar la fuga de los patrocinadores, aunque siempre en un canal secundario, ya que cualquier Sálvame quintuplicaría la audiencia de un Atleti-Barça de balonmano, por ejemplo. Además las cadenas interpretan las transmisiones como vehículos de publicidad gratuita. Sin embargo, si es la Champions, lo que haga falta desembolsar. Lo demás no cuenta, no interesa a millones de personas, mandan las audiencias. Teledeporte representaba una opción aceptable. TVE ha visto cómo su volumen de producción propia ha descendido considerablemente en los últimos tiempos, lo que obligó a buscar nuevas fórmulas para rellenar la parrilla y ofrecer una programación digna. Acuerdos con diversas competiciones de nivel han venido paliando, en cierta medida, los daños originados por el obligado cambio de política de la televisión estatal. Hay competiciones de todo tipo, desde carreras populares llenas de tradición hasta eventos de primer nivel, que están desapareciendo sin remedio. Lo del fútbol que no sea Madrid y Barça es una debacle financiera, qué decir de las otras categorías y los otros deportes. Pagar los gastos a medias con TVE, o con cargo a la organización interesada en la emisión de un acontecimiento, se habían impuesto como modus operandi para combatir la crisis. A través de patrocinios y publicidad estática. Se continuaba cumpliendo con la misión social, no había grandes beneficios, provecho muy limitado, pero compensaba. Ahora no se vislumbra arreglo alguno si se ejecuta la amenaza y se cierra Teledeporte. La tele no tiene dinero, deja de funcionar, la gente no ve deportes, los patrocinadores huyen. La secuencia es tan simple como triste.

          Haría falta un canal TDT que hiciese las veces de Teledeporte. Una posibilidad sería Marca TV, con futuro incierto, tambaleándose también, según cuentan por las redacciones. La encrucijada actual podría ser incluso la tabla de salvación para esta televisión. Si muere Teledeporte quizás sobreviva Marca TV. De cualquier modo, habrá que esperar. De momento, los Juegos de Londres están asegurados, aunque no se sabe si entonces Teledeporte seguirá emitiendo. Si hay que recortar, será desde ya, no vale desde septiembre. Son 200 millones anuales. La solución, mantener abierta esa ventana, con lo que sea y como sea, para ofrecer al menos una digna y amplia cobertura de lo que suceda en la capital británica. Y ya después que llegue la oscuridad. Por lo que pueda pasar, el responsable máximo de Deportes de TVE andaba la semana pasada, en plena vorágine, por Sochi (Rusia), cerca del Mar Negro, preparando los Juegos de Invierno de 2014. De vacaciones. Ya sólo falta que casi todos los deportes desaparezcan de la pantalla y que acaben levantando vetos y poniendo boxeo por La 1 (ver post Dos atracos en doce asaltos. 21 febrero). Nos queda, eso sí, expresar nuestro más profundo agradecimiento a rojadirecta.com, sitio web que permite a la gente ver cualquier acontecimiento deportivo de relieve en directo y totalmente gratis. Una escapatoria más o menos satisfactoria, aunque ya nos veamos condenados a ver deporte por el ordenador y no por la tele, da igual el idioma. Dicha página, por cierto, ya ha sido censurada hace tiempo en USA. Esperemos que a nadie se le ocurra hacer aquí lo mismo. No hay dinero para que la gente pueda ver deportes en la tele pero sí para organizar unos Juegos Olímpicos. ¿De qué van? ¿Tendrán la poca vergüenza de continuar yendo a los podios a hacerse las fotitos de costumbre?

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