Salgamos del armario


 Reflexión de  Juan Carlos Latxaga
 Publicado en   desdeelarcodesanmames.blogspot.com   (20.02.12)
 Conversaciones en la Catedral (San Mamés)

Thinking football: cuando coinciden
el fútbol y el pensamiento

          Hace tiempo que los intelectuales dejaron de renegar del fútbol, habiéndolo despreciado por considerarlo el opio del pueblo que alienaba a las masas dejándolas inertes ante el poder establecido. Primero tímidamente, más tarde como signo de aggiornamiento, escritores, músicos y toda suerte de representantes de la cultura fueron saliendo del armario para, en agunos casos confesar, en otros proclamar con orgullo, su pasión por los colores de un determinado equipo. Los listos de la clase, los gafitas que en el recreo permanecían sentados en una esquina, mirando con desprecio cómo jugaban sus compañeros, se quedaron sin argumentos; de pronto, hablar de fútbol en la oficina, en la cafetería, en la tertulia de amigos, dejó de ser propio de individuos de escasa sesera que no tenían otra cosa que hacer que preocuparse por lo que hacían once tipos en calzoncillos con una pelota, mientras el mundo se hundía y la civilización entraba en crisis.
          El fútbol es la actividad que concita el interés de un mayor número de personas en todo el mundo. Si su expansión fue espectacularmente veloz en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX, la televisión ha multiplicado su incidencia en el cambio de milenio. La FIFA tiene más organizaciones afiliadas que la ONU y los futbolistas son conocidos hasta en la aldea más remota. Ver en las noticias a un tipo vistiendo la camiseta de Messi con un kalashnikov al hombro ha dejado de ser sorprendente. De hecho, las imágenes que narran revueltas o enfrentamientos suelen mostrar más uniformes futbolísticos que militares. La ropa de camuflaje de los pobres del tercer mundo consiste ahora en versiones piratas de camisetas del Milan, el Manchester United o el Real Madrid. 
          El fútbol es deporte, es juego y es negocio a escala mundial. Una actividad de trascendencia mundial bien merece una reflexión más allá de la conversación distendida o acalorada en la barra de un bar. Y es importante no solo participar, sino plantear la reflexión.
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One response to this post.

  1. Posted by Jorge Parrondo on 11 marzo, 2012 at 15:40

    Buena reflexión, muy oportuna teniendo en cuenta el afortunado título de este blog. Yo crecí en el franquismo escuchando esta gilipollez de que el fútbol atonta a las masas. Lo que atonta a las masas son las escuelas, las empresas, los parlamentos y los medios de comunicación, instituciones encargadas de alimentar al pueblo con el opio del trabajo.

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