Juan Mata, fútbol puro


           ¿Se imaginan a Mata en el Madrid?  Sí, el 10 del Chelsea. Encajaría, ¿no? Posee calidad para ello, lo demuestra cada vez que salta a un campo de fútbol. Pues ése era su sueño, vestir de blanco en Chamartín. Llegó a jugar en el Castilla, pero le dejaron escapar, le abrieron la puerta. Hasta le menospreciaron personal y deportivamente, por lo que tuvo que irse al Valencia. Le llamaban Juanín ya antes de Valdebebas, la parroquia habitual siempre intuyó que aquel chiquitajo iba a ser grande como futbolista. Desde su llegada, con 15 años, todos los que le veían se quedaban prendados, alguno que otro dudaba de su físico, pero nadie discutía su calidad técnica ni su visión de juego. Nadie salvo unos cuantos que aprovecharon la etapa de Ramón Calderón en la presidencia para disponer a su antojo. Mata estaba considerado entonces como el mejor juvenil de Europa, lo había acreditado con creces en el campeonato sub 19 anterior en Polonia, pero aquella su temporada en el filial debió ser la peor de todas. Y no sólo por el descenso, también chupó demasiado banquillo para que jugara el hijo del entrenador.

          La primera vez que le vimos jugar fue precisamente en el Europeo referido. En Grodzisk, un pueblecito polaco de los alrededores de Poznan, adonde llega ahora la Eurocopa. 18 de julio de 2006. España debutaba contra Turquía y Eurosport apoyaba muy de cerca a aquel formidable equipo que dirigía el sabio Ginés Meléndez. Ganamos 5-3 aquel partido y Mata estuvo en todas hasta firmar tres goles. Recuerdo que casi se cae por la escalerilla de la cabina cuando subió después del partido para una entrevista. Todos los allí presentes nos quedamos alucinados ante la exhibición del entonces madridista, de los más jóvenes del certamen. También los que lo vieron por la tele y no conocían al asturiano. Habíamos preguntado por él a gente del Madrid, antes de viajar a Polonia, muy bueno pero le falta cuerpo, nos advertían. Jugando de segundo delantero y de distribuidor ofensivo, dos posiciones en una, metiendo goles (hizo 4 en 5 partidos) y sobre todo dándoselos a su compañero Bueno, que salió pichichi. Se volvió a comprobar que la cabeza y la clase son más importantes que el físico en esto del fútbol. En los turcos otro distinguido por encima de la media, Arda Turan, que ya había debutado con el Galatasaray. En algún blog de la época se llegó a leer: Uno que me ha parecido muy bueno es el 16, Juan Mata, delantero ratonero, habilidoso, con gran toque de balón y remate. Además tira muy bien las faltas y es muy pillo.

          Aquella selección arrasó en Polonia. Ocho de aquellos jugadores militan actualmente en equipos que están disputando los cuartos de final en las dos competiciones europeas: Adán, Piqué, Mario Suárez, Dieguito Capel, Javi García, Mata, Jeffren y Granero, que no era titular. Un equipo con mucha personalidad y con mucho juego ofensivo por bandas. Para casi todo lo demás ya se apañaba Mata. “Salta para recibir y parece que flota”, nos decía Miguel Ángel España, preparador de porteros. Y antes de que el balón llegara al piso, ya había decidido y ejecutado, en el instante adecuado. Si a la calidad de su zurda, un guante, añadimos su visión de juego, seis años después nos encontramos ante uno de los futbolistas más cotizados de la Premier y casi la única esperanza del actual Chelsea, ya no para recuperar al escalafón sino para dar algo de cordura a su fútbol. España goleó 5-0 a Austria en semis, en el campo del Amica Wronki, a más de 40 grados, y se impuso 2-1 a los escoceses en la final. Estuvo bien aquel torneo en el recóndito corazón de Polonia. Ginés dejó entrar a los periodistas españoles, éramos tres, a alguna reunión con los jugadores. Otro nivel, Ginés. Buen rollo. Y los futbolistas le quieren y respetan.

          Mata se había enseñado a Europa. Regresaba a casa para afrontar con toda la ilusión su etapa como jugador de aquel Castilla que incomprensiblemente acabó bajando a Segunda B, donde continúa estacionado. Borja Valero, Negredo, Mata, Javi García, Granero, Sergio Sánchez, De la Red, Parejo… Imposible bajar. Enigma por resolver. Los periodistas amiguetes del entonces entrenador y también responsable de la cantera culparán a Javi García, sin ofrecer razones de peso, antes de reconocer el fracaso del técnico. A Mata no le fue demasiado bien aquella temporada 2006-07, aunque siempre exhibió su calidad suprema y metió goles. Demasiadas suplencias, muy abierto a banda, tácticas extrañas… Pero se despidió a lo grande, clavando un zurdazo en la escuadra del Almería para un triunfo que no evitó la catástrofe. Allí se rompió su relación con el Madrid. Quedaba libre y el Valencia sabía de él, uno de sus ojeadores había estado el verano anterior en Polonia. La oferta que el Madrid había trasladado a Mata para que se quedara suponía la décima parte de lo ofrecido al hijo del entrenador. Inasumible, debió pensar Juan Mata padre, ex futbolista profesional también y único representante de su hijo. Quizás la oferta habría sido otra de haberse negociado con el Mendes de turno en aquella época de Calderón, nefasta en lo organizativo. Míchel, el actual técnico del Sevilla, era el responsable directo de la cantera.

          Luego, con el descenso, la estampida fue general, aquel Castilla estalló en mil pedazos y a algunos desde entonces les ha ido mejor que a otros. El fútbol no engaña: los buenos, si no hay lesiones y se lo curran, siempre salen adelante y demuestran su calidad. Si Mata hubiera crecido en La Masía ahora sería uno más en el primer equipo. Seguro. Jugando en el Oviedo, antes de afincarse en Madrid, asistió a un campus en Andorra y los chavales del Barça le llamaban el madridista. Sin embargo, el Real Madrid poco menos que lo echó. ¿Por qué?, que diría Mou. Porque el Barça tiene modelo y organización, lo que falta desde hace tiempo en la entidad de Concha Espina. Da igual con Calderón que con Florentino, la cantera no importa. Cualquier día de éstos debutará Paramés y saldrán pelotillas que defiendan la novedad. Ahí reside la gran diferencia entre Real y Barça, uno de los motivos por los que los azulgrana han cobrado clara ventaja.

          Treinta años de trabajo bien planificado ha invertido el Barcelona para imponer un estilo único, atractivo y ganador. En el Madrid han ido como los cangrejos, los cargos dependen del grado de cercanía con el presidente de turno, sin atender a más criterios. Y los responsables directos de la cantera son capaces de echar todo lo anterior abajo, lo bueno también, y de repartir despachitos entre los colegas. En los 70 y también en los 80, los merengues tiraban más de gente de la casa mientras que los culés fichaban a los mejores entrenadores y a los mejores futbolistas, a cracks mundiales, para ganar al Madrid.  Y no lo lograban. Ahora la historia es la inversa. Los madrileños fichan más pero no pueden impedir que cualquier aficionado neutral prefiera ver jugar al Barça. Se trata de una cuestión de estilo y de filosofía. Unos han aprovechado el tiempo para crecer en lo futbolístico, los otros han perdido valores de antaño y han despreciado y depreciado su propia cantera.

          El Madrid no posee método, si acaso el que predica Mourinho, gran competidor, aunque prefiere pedirle refuerzos a Mendes, Coentrao mejor que Silva, cuanto más caros mejor, antes que fijarse en los chavales. Se mueve por objetivos inmediatos. Cuando se vaya el portugués, que no se quedará para siempre, el Madrid deberá partir casi de cero en lo meramente futbolístico y luchar contra esa clara ventaja del máximo rival. Entonces podría fichar, quizás por una millonada, a un magnífico pelotero a quien en su día invitaron a marcharse. El Barça tiene a Mata en la agenda desde su etapa en Mestalla y no lo fichó en su momento simplemente por overbooking.  

                                                   

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2 responses to this post.

  1. No, a Mata no me lo imagino. Al que sí me imagino es a Silva. Ese sí que marca diferencias. Mata es bueno, pero nada más. Igual en el Atleti se salía. En el Madrid hay muchos mejores que él.

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  2. Posted by Jorge Parrondo on 28 marzo, 2012 at 14:53

    Buen artículo, Díaz. Por eso yo ya no soy del Madrid. El Madrid se ha convertido en un equipo chulo y prepotente que maltrata a los chicos de la cantera. Me parece imperdonable. El Madrid debería tener en su plantilla actual no solo a Mata sino a Soldado y Borja Valero pero prefiere gastarse millonadas de escándalo en fichajes lamentables. Yo soy del Madrid de Pirri, Amancio, Del Bosque y Velázquez. Lo de ahora es otra cosa completamente diferente. Si Bernabéu levantara la cabeza se haría seguidor del Barça. O incluso del Atleti.

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