El Laietà, cuna del basket español


Publicado en:  ACBasketball  (1.04.12)                          www.acbasketball.es

Texto:  Samuel Yagüe García   (@sayagar) 

  Layetano, decano del baloncesto español

    

          La historia del club decano del baloncesto español se remonta a 1922. Treinta años antes, en Springfield, Massachussets, James Naismith colocaba dos cajas de melocotones en las barandillas de la galería superior de un gimnasio, situadas a 3,05 m. del suelo. Nadie podía imaginarse, aquel día de 1891, que había nacido uno de los deportes más espectaculares del planeta: el basketball. Este nuevo deporte llegó a España, más concretamente a las Escuelas Pías de San Antón en Barcelona, de la mano del padre Eusebio Millán. El padre escolapio, nacido en La Quiñonería (Soria), conoció este deporte en Cuba, donde pasó diez años como misionero. Allí el baloncesto se jugaba por influencia de los soldados norteamericanos que invadieron la isla en 1906.

          Todo comienzo es difícil y aún lo es más cuando un nuevo deporte tiene que competir con la popularidad y supremacía deportiva que tenía el fútbol en nuestro país en esa época, pero el deporte de la canasta entusiasmó a los alumnos de la escuela y no tardaría en reunirse un primer grupo de ex alumnos para fundar su propio club. Esto sucedía en 1922 y así surgía el primer club de baloncesto en España: el Laietà Basketball Club. Los integrantes de esta primera plantilla fueron Nogués, Mach, Pardiñas, Ferrer, Aragonés, Mons y Sanuy, que vestirían la histórica camiseta blanca con la franja azul. Estos aventureros del básquet español se reunían para entrenar tres veces por semana a las seis de la mañana, antes de que cada uno se dirigiese a su respectivo trabajo.

          El primer adversario del Laietà fue otro equipo pionero de la ciudad condal: el Europa. El partido se disputó en el campo de fútbol de Gràcia, situando las canastas sobre las porterías y usando como esférico un balón de fútbol. El resultado fue de 8-2 a favor de los locales (el Europa). Esto sucedía el 8 de diciembre de 1922 y se trataba del primer partido de baloncesto en España.

          La popularidad del básquet en la capital catalana crecía como la espuma. Proliferaban a gran velocidad los clubes deportivos y en 1923 se constituyó en Barcelona la primera Federación Española de Baloncesto, bajo la dirección de Fidel Bricall. En el mes de abril de ese mismo año, tuvo lugar en el Estadio de la Fuxarda la primera competición oficial con los siguientes equipos participantes: el Europa, el Patrie, el Americano, el France, el Laietà, el Barcelona y el Espanyol (estos últimos no estaban vinculados al club de fútbol). El Patrie fue el ganador.

          En esos primeros años, el baloncesto se extendió con celeridad por la costa norte de Barcelona, siguiendo el recorrido histórico del primer tren. En 1924, el padre Millán fue trasladado a los Escolapios de Mataró y de Calella, donde difundió su amado deporte. Allí, la expectación creada por el básquet hizo que no tardaran en surgir los primeros equipos, como el Iris de Mataró o el New Star de Calella, creado en 1928. Pero sin lugar a dudas hay un lugar donde el deporte de la canasta cuajó de manera especial, un lugar cuyo equipo, desde su fundación el 30 de marzo de 1930, es una de las referencias del baloncesto de formación en España: el Penya Spirit of Badalona, que posteriormente pasaría a llamarse el Club Juventud Badalona.

          A la par que el baloncesto se extendía y crecía, el Laietà hacía lo propio. En 1928, bajo la presidencia de Ricard Pardiñas, estrenaría su palmarés ganando el Campeonato de Cataluña, título que revalidaría al año siguiente. En estos años de difusión, la popularidad del baloncesto y los principales clubes del estado se centraban en Cataluña, por lo que estos dos títulos convertirían al Laietà en el mejor equipo de la década. Pero todo equipo histórico tiene a su lado un eterno rival que en este caso sería era el Societé Sportive Patrie Barcelona, contra el que protagonizó duelos memorables.

          Sin embargo, no todo fue un camino de rosas, y en pleno auge baloncestístico, España sufrió una época muy dura, donde la guerra y la posguerra provocan grandes cambios en la sociedad. Uno de ellos fue la obligación de eliminar cualquier tipo de terminología extranjerizante y castellanizar todo nombre de clubes y entidades. Debido a esto, el Laietà Basketball Club tuvo que abandonar esa denominación y adoptar la de Club Deportivo Layetano. En cambio, su rival, el Societé Patrie, sufriría peores consecuencias ya que el régimen franquista prohibió sus actividades debido a su conexión francesa.

          La década de los cuarenta comenzó con el Layetano como dominador del baloncesto español, idea que se confirmó al proclamarse campeón de la Copa en 1942, que por aquel entonces era la máxima competición española. Los catalanes jugaron la final en Zaragoza y se proclamaron campeones al derrotar al Barcelona por 30-28. Aquella plantilla campeona estaba formada por Carretero, Gallén, Albertí, Esteva, Navarrete, Font, Galve, Areny, Llopis y Eduard Kucharski. Dos años después, los franjiazules volverían a proclamarse campeones de España, esta vez venciendo al Real Madrid en la final por 32-18 en la ciudad de Vigo. Aunque no todo fueron victorias, en las temporadas 1942-43 y 1944-45 los layetanos también llegaron a la final, pero esta vez para perderlas ante un club de su misma ciudad: el FC Barcelona. Como ya se ha comentado, durante estos años la hegemonía catalana fue absoluta en el baloncesto español. Aparte del Layetano, otros tres clubes consiguieron el campeonato: el Hospitalet, el Espanyol y el Barcelona.

          Pero esta época gloriosa no se alargó mucho en el tiempo. A partir de 1947 comenzó a profesionalizarse el deporte de la canasta y con ello hizo acto de presencia la decadencia layetana, ya que sus jugadores comenzaron a recibir ofertas de otros clubes donde les ofrecieron importantes compensaciones económicas o trabajos bien remunerados. Tan grande fue la gravedad de la situación que todos los jugadores de la plantilla, salvo tres, hicieron las maletas para buscar otros rumbos fuera del club decano. Así, en 1948 el club se vio obligado a solicitar a la Federación Catalana un año de excedencia para poder refundarse. Armand Mounier, plata en el Europeo de 1935, recuerda: “No sólo no cobrábamos nada, sino que pagábamos nuestros gastos, cuando teníamos mucho público asistían unas cien personas y cobrábamos a cincuenta céntimos la entrada”. Su compañero en la selección del 35, Fernando Muscat, hace memoria: “Yo como jugador pagaba mi cuota de dos pesetas mensuales al Layetano”.

          Tras ese año en blanco, los franjiazules volvieron a la competición con otros objetivos, aunque las aspiraciones de volver a ser un club dominante en el panorama español se habían esfumado. La decadencia de un equipo siempre va acompañada con el crecimiento de otro, que en este caso coincidió con la mejor época del Barça, formado por numerosos ex jugadores layetanos, que ganó seis campeonatos de Cataluña y varias Copas de España.

          En 1957 se organizó la primera liga española, formada por seis equipos, entre los que no estaba el Layetano. Al año siguiente la liga se amplió, pasando de seis equipos a diez, y esta sí fue la primera participación del club decano. Después de casi desaparecer y volver a refundarse, el club no logró la permanencia en su primer año en Primera y acabó perdiendo la categoría. Sin embargo, el Layetano encontró su sitio en la Segunda División, donde consiguió consolidarse, hasta que en 1962 se proclamó campeón y volvió a ascender. El club se había convertido ya en un club cuyo objetivo era la formación de jugadores y había perdido toda aspiración a títulos, por lo que nunca logró estabilizarse en la máxima categoría del baloncesto español.

          En 1964 el club sufrió una grave crisis económica y estuvo a punto de desaparecer al ser desahuciado de su histórico recinto de Viladomat-Roselló. Pero en esos duros momentos fueron acogidos por el colegio Pare Mañanet, y gracias a él los franjiazules lograron sobrevivir a duras penas. Según el refranero español, después de la tormenta siempre llega la calma, y en 1967 se inauguraron las actuales instalaciones en la calle Pintor Ribalta de Barcelona, donde el Layetano se transformó en un club deportivo con secciones en diferentes deportes alejados del mundo de la canasta. En la actualidad, el club cuenta con 1900 socios y el número de equipos de baloncesto es de ocho, aunque siempre en el ámbito amateur.

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One response to this post.

  1. Enorme post, y muy interesante, no todo es futbol, gracias a dios

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