Delincuencia consentida


Publicado en:    capitaclismo.com      (8.04.12)

Texto:  Jorge Parrondo

   Al toque y al contragolpe

  Capitaclismo  

          España domina a Europa al toque y al contragolpe, titulaba el diario El País el viernes pasado después de que el Real Madrid, el Barcelona, el Athletic de Bilbao, el Valencia y el Atlético de Madrid se clasificaran para las semifinales de los dos grandes torneos continentales, la Champions League y la Europa League. La ironía del editor de titulares deportivos de El País no pasó desapercibida para nadie porque justamente el mismo día de tan notables éxitos deportivos, los insensibles mercados financieros y sus implacables agencias de rating dispararon la prima de riesgo de la deuda soberana española por encima de los 400 puntos básicos.

          No es para extrañarse. La prima seguirá subiendo porque los mercados saben después de todo que el Fondo de Garantías de Depósitos de la banca española se está secando, que sus activos inmobiliarios siguen bajando de valor, que hay miles de ciudadanos estafados por instrumentos financieros de dudosa legalidad, que la evasión de divisas avanza de modo preocupante esbozando un escenario potencial de corralito y que los planes de ajuste no van a funcionar porque a grandes rasgos España se parece cada vez más a Grecia.

          En cuestiones de Filosofía Económica hay que evitar los adjetivos para tratar de analizar las cosas con frialdad pero España se hunde no tanto por la crisis en sí misma como por las nauseabundas, podridas, tramposas y neoliberales medidas anticrisis impuestas desde fuera por la tecnocracia que gobierna la Unión Europea. Finalmente es imposible decirlo de otra manera. Tan perversa, siniestra y corrompida tecnocracia ha reducido a los ministros y ministras de Economía españoles a la condición de chicas y chicos de los recados. En fútbol dominaremos a Europa al toque y al contragolpe pero, lo que es en economía, cada vez que viajan nuestros representantes del ramo a Bruselas es para bajarse las bragas y los calzoncillos de la forma más rastrera y servil.  

          La situación de España es triste por culpa de la dictadura financiera internacional y también por culpa de muchos, demasiados políticos, periodistas, economistas y ciudadanos en general ciegos por diversas razones ante la realidad. El propio Gobierno espera un crecimiento negativo del PIB cercano a -1.7 para el presente año, con una tasa de paro que tiene toda la pinta de seguir creciendo a pesar de haber superado ya la escandalosa cifra del 25%. Y aunque nunca ha logrado ningún país del mundo salir de una crisis como la que sufre España sin incrementar el gasto público en materia de inversión productiva, Mariano Rajoy ha cogido la tijera para hacer recortes en los presupuestos generales del Estado a diestro y siniestro, lo cual vendrá a  hundir aún más a España en la tristeza. Los presupuestos de Rajoy son la puntilla que acelera el desastre porque la única manera de revertir la espiral de contracción imparable de la economía en la que España está sumida es recortar donde los gastos sean claramente innecesarios para incrementar al mismo tiempo en inversión pública eficientemente productiva.

          Con la reforma laboral y los presupuestos del Gobierno Rajoy, España imita a Grecia, donde los recortes fiscales y las devaluaciones salariales impuestas por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, han terminado llevando a ese país a una crisis humanitaria espeluznante. La semana pasada se suicidó ante el Parlamento un jubilado que dejó una nota de arenga a “los jóvenes sin futuro”. Estos jóvenes deberán “tomar algún día las armas y colgar boca abajo a los traidores a este país en la plaza Syntagma, al igual que los italianos hicieron con Mussolini en 1945”. ¿Qué van a decir ahora de este ciudadano y de otros que se encuentran al borde de la desesperación y el suicidio? ¿Que vivieron por encima de sus posibilidades?

          Grecia estuvo gobernada hasta finales de 2011 por traidores vendidos que solo supieron hincar la rodilla ante las exigencias de la Troika y ahora está gobernada por Lucas Papademus, tecnócrata aupado en el poder por la élite europea de la banca de inversión. La zona euro ha caído definitivamente bajo el dominio de Goldman Sachs, el banco más sinvergüenza y depredador de toda la historia de la banca. Los chicos del  “pulpo vampiro” ya no disimulan a la hora de hacerse ver en las reuniones del Banco Central Europeo, la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional. Otmar Issing, el economista más influyente de los últimos tiempos en el Bundesbank y arquitecto del euro, es solo uno de los numerosos ex consejeros de Goldman Sachs que dirigen los destinos de la Unión Europea. El Banco Central Europeo está presidido por Mario Draghi, mientras al frente del gobierno italiano encontramos a Mario Monti. Un gobierno, por cierto, el italiano, como el griego, jamás elegido por los ciudadanos en ninguna elección democrática. Bendecidos están en cambio ambos por Goldman Sachs.

          Lo más alucinante de todo este esperpéntico drama macroeconómico que estamos presenciando es que precisamente Goldman Sachs se ha hecho con el poder político después de haber sido precisamente la compañía que en su día camufló las cuentas del Estado griego al tiempo que paralelamente ayudaba a inflar la tóxica burbuja de hipotecas de alto riesgo al crear una enorme montaña de permutas de seguros cuya quiebra condujo al crack de 2008. Así que justamente quienes envenenaron el sistema financiero internacional con activos basura que terminaron creando un goteo interminable de insolvencias bancarias son quienes más réditos económicos y políticos están extrayendo de  la Gran Crisis.

          Uno de los últimos capítulos de la debacle española en la Champions y en la Europa League de las finanzas es el de las participaciones preferentes que ya afectan a casi un millón de pequeños ahorradores, la mayoría de ellos personas mayores que no leyeron la letra pequeña de estos productos-trampa. Ahora los bancos dicen que bueno, hombre, es que la letra pequeña hay que leerla. Y es verdad que los contratos con letra pequeña son legales y hay que leerlos pero la letra pequeña es de hijos de puta y además hay abuso de confianza y mala fe en la comercialización no solo de las participaciones preferentes sino de muchos otros sofisticados productos complejamente estructurados por los genios de la banca de inversión estilo Goldman que han convertido el capitalismo financiero en un casino de efectos perversos ya no solo para los ahorradores estafados sino para el conjunto de la sociedad.

          Muchos españoles fueron engatusados mediante el uso de un ingenioso argot técnico lleno de trampas para depositar sus ahorros en productos relacionados con Lehman Brothers o con otros bancos especializados en ingeniería financiera como el mismísimo Goldman Sachs, cuando no en participaciones preferentes. Las participaciones preferentes son inversiones híbridas entre las acciones y los depósitos a plazo fijo y en caso de quiebra de la entidad se supone que puedes recuperar tu inversión con preferencia sobre los accionistas. Pero luego está la letra pequeña.  Y la letra pequeña dice que estos productos financieros además de no estar cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos no pueden ser devueltos cuando lo desea el inversor. De hecho hay quien invirtió en participaciones preferentes y descubrió el día que pretendió retirar su dinero que no podía hacerlo hasta el 31 de diciembre del año 3000. ¡1.000 años después!

          Muchos ahorradores españoles le dijeron al asesor de turno de su entidad bancaria antes de contratar las malditas participaciones que no querían correr riesgos pero estos les aseguraron que eran una inversión rentable a la par que segura. En un breve documental titulado “Mi dinero ya no es mío”, video de Youtube mucho menos visitado que la rueda de prensa de Mourinho el día que el Madrid ganó al Alcoyano en la Copa, podéis echar un vistazo a  los testimonios de algunos de los afectados por este corralito español, cuyo pufo total supera la cifra de 60.000 millones de euros. Y resulta que a todo esto, las autoridades españolas y europeas, ¿qué hacen? Nada. O mejor dicho, sí hacen algo: seguir regalando dinero público a las mismas personas que han creado todos estos complejos productos derivados para que se pongan a especular de inmediato con otros instrumentos derivados o con las deudas soberanas si hace falta. ¿Hay alguna duda de quién manda?

           El Gobierno de Mariano Rajoy tiene comprometido más del 30% del PIB español en ayudas a la banca especuladora y mientras el Estado baja drásticamente el gasto público destinado a sanidad o educación, aumenta cada año el destinado a pagar los intereses con usura creciente impuestos por la estructura de poder de los mercados financieros. O sea, el panorama que se avecina no puede ser más negro y mucho me temo que solo pueden empezar a cambiar las cosas si aparece en el horizonte un Garzón de las finanzas capaz de hacer caer el peso de la justicia sobre los traidores de la patria y sobre quienes venden productos derivados tóxicos y fraudulentos y luego obligan a las naciones a rescatar a la industria de la usura para más tarde hacerse ésta con el poder político mientras los ciudadanos más pobres pagan el pato.

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