69 Premier Street (III)


Publicado en: Fútbol Británico                     www.futbolbritanico.com       

Texto: José Manuel Díaz  (12.04.12) 

   Síndrome Scholes

  

          El Apache volvió a ser titular y metió un gol. Silva, otro. Y Agüero, dos. Los tres juntos para un triunfo cómodo y convincente sobre el WBA. La hinchada del City andaba por los suelos después del gol de Arteta en Londres, ocho puntos ya por debajo del United. Su gozo en un pozo, tendrían que conformarse con el 1-6. Pero se produjo lo inesperado. Muy cerca de Manchester, el escocés Maloney batía a De Gea, coincidiendo justo con el segundo gol  de Agüero. El Wigan salía del descenso y el ManU, en otro partido decepcionante, volvía a evidenciar que el baño del Athletic no fue casualidad. En esto del fútbol afortunadamente un gol lo puede cambiar todo. El otro día, Arteta. Ahora Maloney. Quedan cinco partidos y los de Ferguson no se sienten campeones, menos aún con sólo cinco puntos de ventaja y un derby por jugar, además a domicilio. Todavía hay Premier, no está sentenciada. Tampoco la pelea por dos plazas Champions, a la que se apunta el Newcastle, debido principalmente a la incapacidad manifiesta de Chelsea y Tottenham para ganar cuando lo necesitan.

          No sería demasiado gratificante, por mucho que el márketing supiera incluso rentabilizarlo, que el campeón de la considerada mejor liga del mundo hubiese tenido que recurrir a un jubilado para conquistar el título, para tapar errores y recuperar lo perdido con la enfermedad de Fletcher. Desde el regreso de Scholes, con gol al Bolton en su primer partido, el United había sumado 34 de 36 puntos posibles, 11 victorias y el empate en el campo del Chelsea. Ya se dice que va a continuar una temporada más. La decisión de Ferguson fue la correcta. Lo ha demostrado el propio Scholes, cuyo rendimiento ha sido más que satisfactorio, lo que acentúa su leyenda como gran pelotero. Mejor alguien que conociese al dedillo los sistemas y el estilo del equipo que fichar por fichar en el limitado mercado invernal. A falta de otros análisis, ya se había empezado a asociar la vuelta del pelirrojo con el título de liga. Pero se perdió en Wigan, ante uno de los de abajo, lo que vuelve a delatar la vulnerabilidad del equipo más campeón en las dos últimas décadas. Scholes gana en reputación, pero su resurrección descubre también carencias que definen la pérdida de nivel de la Premier en las dos últimas temporadas. Esto no es lo que era. Todos los grandes están medio caídos. Cuando tienen que ganar, empatan o pierden. Y no porque los demás hayan subido un peldaño, sino porque ellos lo han bajado.

          Eso sí, habrá emoción quizás hasta el último partido. Todo pasa por el derby del próximo día 30, lunes, en el campo del City, donde los locales deberán imponerse para conservar alguna opción, siempre y cuando no se estrellen en sus dos próximas salidas, Norwich y Wolverhampton. Los de Mancini, decepcionantes también, están obligados a sumar dos victorias más que el United, manteniendo siempre su ventaja actual en el goal average general. El líder debe recibir aún a Aston Villa y Everton, dos próximos partidos, y también al Swansea, antes de cerrar calendario en el campo del Sunderland. Y un gol, un empatito, pueden llevar a la fatalidad. Resaltable también que los sky blues, ya sin margen de error, visitarán Newcastle en la penúltima jornada, antes de concluir en casa frente al QPR.

          De cualquier modo, lo del City es asombroso. Se ha ido dejando puntos y más puntos hasta dilapidar la apreciable ventaja de que llegó a disponer y verse rebasado claramente en la clasificación en esta última recta. Milner ya daba públicamente la liga por perdida antes del gol de Maloney. Ahora lo debe ver de otro modo. Parecía, en el primer tercio del campeonato, que Silva y compañía iban a arrasar, que nadie les podría parar. La histórica goleada en Old Trafford apuntalaba un inevitable cambio de orden como repuesta a la salvaje inversión realizada. Pero el dinero no lo es todo en el fútbol, se vuelve a demostrar. Ha bastado que Silva haya acusado fatiga, haya dejado de ser durante un par de meses el mejor futbolista del torneo, para que casi todo se haya venido abajo. Inexplicable que la plantilla más cara y completa de Inglaterra no haya respondido a la hora de la verdad. Salvo el Barça y el Madrid, quizás el Bayern, ningún otro equipo exhibe potencial ofensivo comparable al del City. Silva, Agüero, Nasri, Tévez, Balotelli, Dzeko, Johnson… Escudados por Yaya Touré. De Jong ha jugado mucho menos que en temporadas anteriores, pero Mancini no ha sabido hacia dónde tirar y se da por hecho que no va a continuar en el banquillo. Víctima de sus principios, loables, también dudosos en el fútbol de hoy. Demasiado discutido, hasta por sus propios futbolistas. Quiso imponer su estilo desde el principio y el vestuario siempre le salió respondón, desde que le hizo la cama a Mark Hughes hace tres años. Bellamy, Given, Bridge, Adebayor, Tévez, Balotelli… Muchas peleas particulares, más de la cuenta. ¿Qué sería de esta Premier si Tévez hubiese sido uno más? Quizás estaríamos hablando de otra cosa. Ferguson necesitaba a Scholes y no lo dudó. El Apache ha sido reclutado a última hora. Mancini quiere disciplina, pero no la logra, ahora dice que SuperMario tampoco va a jugar más. Al Abuelo, como  llamaba Piqué a su entrenador en el United, nadie le rechista.

          El litigio por las otras dos plazas Champions también tiene su miga. Tanta que el Newcastle, recién ascendido, no sólo se ha arrimado sino que ya ha igualado al Tottenham, quedando el renqueante Chelsea dos puntos por debajo. Un síntoma más del nivel perdido. Incomprensible también el rendimiento de los Spurs, una sola victoria en ocho partidos y durísima su derrota en casa frente al Norwich. Redknapp no reacciona, más adormilado que nunca, quizás presa del pánico por si acaba como seleccionador de Inglaterra. Y nadie entiende cómo, con tanta calidad en el plantel, no ha asegurado aún sitio entre los cuatro primeros. El Arsenal lo tiene mejor, tercero con un colchón de cinco puntos, aunque recibe la semana que viene al Chelsea y juega luego en el fortín del Stoke, por lo que todavía no puede gritar victoria. El estado actual de cada equipo requeriría un análisis concienzudo, desde la distancia, claro, pero nos quedaremos, de momento, con la emoción dominando la escena estas próximas semanas en los estadios ingleses. Dentro de un mes justo, todo habrá terminado. Entonces todos los grandes, salvo el Arsenal quizás, deberán replantearse el futuro inmediato con mucho cuidado y renovarse con urgencia. De cualquier modo, quien está más cerca de reír el último es otra vez, como casi siempre, el eterno Ferguson.

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