Guardiola acaba abdicando


          Pep se va, Tito se queda. Naturalidad, respeto por una decisión y sentido común en la elección del nuevo rumbo. A no ser que haya gato encerrado. La exitosa fórmula les pertenece a ambos y el Barça no lo ha dudado. Los jugadores son los mismos, más alguno que llegue en verano, y la máquina no tiene por qué griparse. Paradójicamente el procedimiento más lógico ha sido al final lo que más ha sorprendido a la denominada opinión pública, coto definido normalmente por las elucubraciones periodísticas. Poco menos que habían colocado ya a Valverde en el banquillo, otros habían enredado con Bielsa, los de más allá hablaban de Luis Enrique, incluso de Villas-Boas, trascendía una reunión secreta de Pep con Abramovich para irse al Chelsea, a no ser que aceptara la oferta para enderezar a la selección inglesa… Pues no. Vilanova se queda al mando y Guardiola volverá al tajo cuando le plazca. Entre los dos inventaron este Barça único en la historia del fútbol. Con varios de los mejores futbolistas del planeta, sí, pero comprometidos con una idea colectiva hasta dibujar el juego como nadie lo había hecho hasta ahora. Con la decisión adoptada, el club azulgrana demuestra confianza en el método y reconoce la grandiosa y espectacular labor técnica desarrollada por el tándem en las últimas cuatro temporadas.

          Fue Rosell quien, con toda naturalidad, anunció el nombre del nuevo entrenador. Tan general la sorpresa como rápidos los razonamientos inmediatos. Pues claro, lógico. ¿Cómo no se nos había ocurrido? Sabremos administrar la herencia, ese estilo de juego, el sistema Pep, había insinuado ya el presidente del Barcelona para luego afirmar que Tito representa esa idea, el juego, el análisis, la personalidad. Vilanova y Guardiola son los dueños de la pócima secreta, germinada y desarrollada en la cantera blaugrana. La última evolución, la más avanzada, es de su propiedad, y también de los jugadores, que se la toman a menudo y les sienta bastante bien. Si Tito se ve capaz, adelante con los faroles. A Pep le llamaron hasta visionario cuando se hizo cargo del equipo, meses después había conquistado todos los títulos posibles. Lo mismo su sucesor es capaz de hallar una dimensión aún superior del fútbol espectáculo, de continuar inventando cosas y descubriendo matices. Sabremos también qué peso del éxito reposaba sobre Tito con Pep dando la cara por los dos. El remedio estaba en casa y los culés lo han sabido ver. Saben lo que tienen y lo que quieren, simplemente continuidad. El club acierta de pleno, Guardiola dixit.

          Se despedirá en la final de Copa. Intentando conquistar el único trofeo que sólo ha ganado una vez, ha repetido en todos los demás. Dos Copas de Europa y tres ligas como más distinguido botín, aunque brilla más en lo alto el fútbol exhibido. Jugando así hasta las derrotas, pocas, duelen menos. Pep se va en olor de multitudes, aunque seguro que algún día volverá. Sólo tiene 41 años y el Barça es su casa. El desgaste, la altísima exigencia que implica el cargo, la energía derrochada, la entrega total, la presión, una eternidad de cuatro años. Hubiera preferido plazo más corto, dos años, ya estuvo dándole muchas vueltas el año pasado, ahora tocaba parar. Y nadie se lo puede reprochar después de las cotas alcanzadas. Todo son agradecimientos, la admiración por su obra llega a extremos inusitados. Equipos y selecciones de todas partes quieren jugar como este Barça, cuyo influjo también quedó patente en el título mundial logrado por España en Sudáfrica, sin olvidar nunca que la primera piedra la puso Luis Aragonés, con Guardiola aún por descubrir. Se va feliz, orgulloso, satisfecho con su trabajo, en paz consigo y con los demás, con la intención de descansar. No le echan, elige él y siempre tendrá la puerta abierta. Equivocaciones, pocas, la salida de Etoo quizás, aunque le debía tener hasta la coronilla, el fichaje de Ibrahimovic… Correcto en casi todo lo demás, valiente al denunciar las artimañas de la central lechera.

          Deja afectos y vivencias más qué títulos. Sensaciones únicas e íntimas vividas con sus futbolistas y demás habitantes del vestuario. Agradecido a sus chicos por haber hecho reales muchos partidos imaginarios. Y ellos también a él, que les ha hecho mejores de lo que son, con esa fórmula que ahora le toca administrar a su colaborador más estrecho. A Guardiola le van a llover las ofertas. Dice que quiere descansar. Quizás su deseo oculto sea comparecer en el Mundial de Brasil, con Messi y la albiceleste, o al rescate de Inglaterra, que necesita urgentemente definir un estilo, jugar a algo más coherente y productivo. Él decide. Convertirse en seleccionador le daría tregua, entonces podría escapar del día a día tan machacante. De momento, sale por la puerta grande y con elegancia. Aplaudido por los periodistas de Barcelona en el anuncio de su marcha, síntoma del poso que deja. Huella profunda dentro y fuera del campo. Ejemplares sus declaraciones minutos después de la última eliminación ante el Chelsea.

          Le queda un mes al frente, luego será turno de Vilanova, que habrá pensado hasta en Mourinho antes de aceptar tan exigente desafío. A Messi, Fàbregas y Piqué los conoce desde cadetes. Luego precindieron de él hasta que Guardiola le repescó y le convirtió en el ayudante mejor pagado. Su experiencia, la misma que Pep, las pizarras no le asustan, aunque a partir de julio será él quien lleve la voz cantante. Deberá acostumbrarse a los focos. Le van a mirar con lupa y las comparaciones serán constantes. Debe conocer dónde se mete y confía en que salga bien. Como la otra vez, aunque sin Pep.

#EstatuaGuardiola. Guardiola clausura una época en la evolución del fútbol ofensivo y de asociación

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2 responses to this post.

  1. Posted by Lau23 on 28 abril, 2012 at 12:30

    Esa imagen que veo de Guardiola como estatua, es impresionante. Me la guardo e imprimo. Gracias por publicarla!

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  2. Posted by pove on 28 abril, 2012 at 00:25

    Pues ya suena raro todo esto, ¿Qué no?. Si de verdad Pep no comulgaba con esta directiva, (que se cargó a Cruyff, Txiki y han ido ‘a saco’ a por Laporta, sus auténticos referentes), ¿Por qué ha aceptado Tito? Se supone que él y Pep compartían hasta la pasta de dientes en el vestuario y los problemas de uno eran los problemas del otro. Así que, lo que no le gustaba a Pep de los ejecutivos tampoco le haría gracia a Vilanova.

    Acierta Rosell en elegir a Tito, pero por propio interés. Vilanova será para el presidente del Barça una especie de escudo. Lo más parecido a Guardiola debe ser Tito, han debido pensar. Ya veremos cómo responde lo deportivo.

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