Gobernantes viles y desvergonzados


La alcaldesa de Madrid, Ana Botella (c), con la camiseta del Atlético de Madrid durante la recepción del Ayuntamiento de Madrid a la plantilla rojiblanca tras ganar la Liga Europa al Athletic Club de

          Les daría igual vestirse del Atleti que de meretrices si fuese menester. Viven en el otro mundo, donde los contubernios y los abusos sociales campan sin respuesta policial ni judicial. Donde todo les está permitido porque gobiernan a su antojo. Donde sus corrupciones y sus fechorías acostumbran a prescribir o no son siquiera investigadas por la Justicia, pues ellas, y otros muchos como ellas, creen ser la Justicia. Su desfachatez rebasa con creces lo que debe consentir una sociedad sana y muy harta de esta gentuza. Se creen con derecho a todo, convencidos de que la policía tiene como misión proteger a los golfos, ellos y ellas, y someter al pueblo llano, a la gente corriente. Con porras, con pelotas de goma o con metralletas si llegara el caso.

          Se hacen fotos con delincuentes y se ríen, apareciendo en las portadas de periódicos y en las televisiones, ajenos a una realidad que les suena muy lejana. Tienen claro que la gente es gilipollas, que sólo sirve para ir como borregos a las urnas y sostener esa quimera que llaman democracia. Ya llevarán a las aficiones un ratito a la fuente, pero cuando ellos digan. Si miles de personas eligen celebrar espontáneamente un título recién conquistado, ellos se encargarán de joder la fiesta mandando un batallón de sabuesos, ávidos de sangre por lo que se ve, a la caza de abuelos, señoras y niños. Se supone que recibiendo órdenes de la autoridad competente, que son ellos y ellas. Los políticos, los gobernantes, que hacen lo que quieren con dinero que no es suyo y maltratan a los que deberían servir.

          Las fotos que acompañan este texto son fiel reflejo de ese desprecio y esos malos tratos a los que fue sometida la afición colchonera el pasado miércoles por la noche en Neptuno y aledaños. No ha habido ni va a haber una sola disculpa, explicación o versión oficial acerca de tan preocupantes sucesos. Tampoco se espera que los dirigentes del Atlético respalden a sus aficionados, a los que robaron el club hace 20 años y han venido ignorando desde entonces. Ni una sola palabra de aliento hacia esa gente que se sintió humillada, impotente y ultrajada hasta en las urgencias del hospital. “Bueno, había que llevarse algún recuerdo del partido, ¿no?” Tan chulesco comentario fue pronunciado por un policía nacional como respuesta a la gente que estaba esperando a  familiares o amigos atendidos en el Gregorio Marañón, gente que reprochaba a los agentes su desproporcionada intervención. Sólo hace falta fijarse en los rostros de Simeone, Vizcaíno y Clemente Villaverde, divirtiéndose con la mujer de Aznar, aplaudiendo con ganas a la alcaldesa de cargo heredado. ¿Ha habido alguna palabra de apoyo a la afición por parte de jugadores o técnicos? Parece que no. Lamentable si así fuera. Los aficionados, que paguen, callen y reciban palos si la ocasión lo merece. De Cerezo y los otros ya mejor no hablar.

          Lo de Neptuno fue un ensayo para la manifestación del 15-M, donde el objetivo se centra en desalojar a 20.000 personas de la Puerta del Sol para que no pernocten allí. En la fuente rojiblanca no había tantas, alrededor de 7.000, que se vieron vapuleadas. Ya había habido cargas y agresiones policiales en Cibeles días antes cuando aficionados del Madrid acudieron también de manera espontánea a celebrar el alirón, sin esperar al día siguiente del triunfo en San Mamés. Al menos ese día se cortó el tráfico a tiempo, aunque las informaciones sobre esos incidentes apenas tuvieron repercusión, salvo para los que sufrieron porrazos gratuitos. En la fuente de abajo, el asunto fue mucho más grave. Falló el dispositivo, montaron mal el operativo y “se creó un clima de confrontación”, según uno de los sindicatos policiales. Otro señala lo siguiente: “Todo el mundo sabe que los incidentes, de producirse, se producen el día del partido. Pero eso, que lo sabemos todos, no lo sabe el jefe superior y hay una mala ejecución del dispositivo”.

          Al llegar a la plaza, la gente se encontró con la policía acordonando la estatua, muchas vallas amontonadas y los coches a su aire sin que los municipales cortaran la circulación. Ante la imposibilidad de pasarlo bien un rato cerca de Neptuno, surgieron las protestas de la mayoría y la reacción de los violentos, que empezaron a tirar objetos. Luego la carga policial fue indiscriminada, un magnífico entrenamiento para el 15-M. No es la primera, todo lo contrario, ni será la última descoordinación entre Ayuntamiento y Delegación del Gobierno, entre policías municipal y nacional. Desavenencias eternas aunque gobierne el mismo partido. Los municipales son los encargados habituales de cortar el tráfico, pero nadie les debió dar la orden. Más bien de lo contrario, de no cortar, pues lo lógico era lo otro. Nos cuenta gente allí presente que los profesionales del Samur no daban crédito, alucinaban con los errores cometidos, en cuanto a seguridad, por una falta de previsión tan flagrante.

          Pues ni una nota. Los responsables, de rositas. Ni una dimisión. El origen del conflicto es entonces una equivocación de principiante, con los políticos pidiendo unos Juegos Olímpicos y en la capital del Estado español. Los sindicatos de la policía nacional no van más allá de la ignorancia del jefe superior. ¿Pero hay algo más? ¡Cómo pueden meter la pata así en algo tan obvio!  La noche acabó con bastante gente en los hospitales, aunque al final, como viene sucediendo últimamente, hay más policías heridos que transeúntes. Ya les hemos contado que cualquier rasguño documentado equivale a tres días de baja para el agente afectado. La historia, en cuanto a la conducta policial, se asemeja bastante a la que provocó la muerte de Iñigo Cabacas en Bilbao. Férreo marcaje al ciudadano, presión incesante y a la carga en cuanto sobrevuele la zona el primer papelito. Un chaval tuvo que ser atendido en el Marañón por un pelotazo de la policía, estando lejos del fregado. Hubo suerte. ¿Qué pasa si la pelota de goma le cae a un niño en la cabeza? Son situaciones muy peligrosas que exigen una aclaración por parte de las autoridades. Pero todos callan, hasta el utillero. Aquí no ha muerto nadie, pero podría suceder. Pasó en Bilbao hace unas pocas semanas por otro error policial. Un recuerdo del partido.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (i) recibe una réplica de la Liga Europa de manos del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo (d). EFELa presidenta de la Comunidad

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