Se la merecían


    CELEBRACIONES DEL CHELSEA EN LONDRES TRAS GANAR LA LIGA DE CAMPEONES 2012

          Nueve años ha necesitado Abramovich para conquistar el más preciado de los trofeos. Airean que se ha gastado en ello unos mil millones de euros, una pequeña parte de su inmensa fortuna. Varias semifinales, aquel resbalón de Terry y la culminación de Drogba sirven para definir una trayectoria fuera de lo común. En menos de una década, con 3 ligas y 4 copas, el Chelsea ha ganado más títulos que en toda su historia. Los tiempos más gloriosos han visto crecer a tres futbolistas por encima de los demás, tres leyendas, aún en activo, que simbolizan fielmente los valores que han conducido al éxito. Son Lampard, Terry y Drogba. Gente comprometida, competitiva hasta en los peores momentos y con fe ilimitada en sus propias posibilidades. Jugadores a los que el fútbol les debía algo. Sin embargo, los Blues tampoco pueden olvidar que fue Mourinho quien hizo la revolución, quien forjó ese carácter ganador capaz incluso de alzarse con el título soñado cuando más lejos se asomaba. Parte del éxito es suya. Se vuelve a demostrar que el fútbol posee un componente mágico e inescrutable. Sin jugar al fútbol, sin querer la pelota, sin chutar casi a puerta, el Chelsea es campeón de Europa. Dice Drogba que en algún lugar debía estar escrito tal desenlace. Y no le falta razón.

          Raza y azar se han combinado en los momentos decisivos de la competición para coronar al peor Chelsea de la era Abramovich. Sexto en la Premier, de no ganar en Munich, no habría jugado el mejor torneo la próxima temporada. Cuesta explicarlo, pero es así. Nadie daba un duro por la victoria del Chelsea sobre el Barcelona, ya vimos lo que pasó. Ya había tenido que remontar, con suerte y mucha casta, ante el Nápoles. Todo estaba perdido en la final, los alemanes casi lo celebraban. Hasta que Mata puso la pelota con precisión desde el córner y Drogba conectó ese tremendo cabezazo que iba a voltear la final. Debía estar escrito también que este futbolista fuese el que convirtiera un rato después el penalti decisivo. Entremedias, en la prórroga, Cech también reivindicaba su jerarquía, parándole otro penalti a Robben. El Bayern jugó mejor, sí, el Chelsea renunció al ataque, las ocasiones fueron alemanas también, pero la Copa se fue a Londres. Otra más para el famoso catenaccio, y en plena modernidad, como replicando con vehemencia al otro fútbol, al del otro extremo, el que prefieren los aficionados neutrales, el que practican el Barça y España. Lo mismo ya ocurrió no hace tanto, con Grecia en la Eurocopa de Portugal (2004) e incluso con Italia en el Mundial de Alemania (2006), donde además el balón de oro se lo dieron a Cannavaro.

          Con este triunfo del fútbol menos vistoso crece más si cabe la expectación por lo que suceda dentro de unas semanas en Ucrania y Polonia, donde las selecciones favoritas presentarán una propuesta opuesta por completo a la del Chelsea actual, más ultradefensiva imposible, renunciando al ataque a no ser que el rival se adelante en el marcador. España ha ganado los dos últimos grandes torneos, Alemania y Holanda fueron sus rivales. Equipos que se distinguen por querer la pelota para defender y para atacar, que buscan la portería contraria y aprovechan el talento individual por encima de otros conceptos, que aplican su inteligencia a la creación de juego y no a la destrucción. Veremos qué fútbol acaba imponiéndose en esta Eurocopa. No podemos olvidar que el Chelsea no podía jugar a otra cosa, si acaso intentarlo con Torres y Drogba juntos, pero Di Matteo no ha estado nunca por la labor. Italiano tenía que ser. Siempre hay alguno por medio cuando triunfa el catenaccio. Habría dado igual que los sancionados, Terry y compañía, hubiesen jugado en Munich, el funcionamiento habría sido idéntico: tapar, tapar y tapar. Sólo defensa. Marcó Müller y entonces sí salió Torres, empató el Chelsea y el de Fuenlabrada ya jugó la prórroga más de lateral derecho que de otra cosa, ya no ganaba el adversario. Tocaba defender.

          De cualquier modo, estamos ante un triunfo completamente lícito, donde la brillantez alude a un sistema defensivo casi impenetrable que sirve de cimiento para el logro último. Quizás el Chelsea, quinto equipo inglés y primero de Londres en conseguirlo, haya ganado esta Champions de chiripa, pero ahí queda su proeza, en los anales. Quizás también se trataba del único modo de hacerlo, debido a las múltiples carencias evidenciadas a lo largo de la temporada. Los  Blues han alcanzado el sueño cuando peor estaba el equipo, pidiendo a gritos una remodelación. No queda tan lejos aquel primer tropiezo en semifinales frente al Mónaco de Deschamps, aún con Ranieri en el banquillo, recién aterrizado Abramovich. Llegó Mou y se ganaron dos ligas seguidas, lo nunca visto, medio siglo después del único título hasta entonces. Sin embargo, la Copa de Europa se le resistió a Mou, por culpa de Rafa Benítez, quien le ganó dos semifinales con el Liverpool. Siempre lo dice Rafa, que la relación era buena entre ambos hasta que empezó a ganarle. Se marchó el portugués y se aguantó en la cumbre con Scolari y Ancelotti, con control de juego, peros unos se marcharon, otros fueron haciéndose mayores, se confundió el estilo, Villa-Boas no supo a qué jugar con lo que había y ha sido un italiano que pasaba por allí, con catenaccio, el que al final se ha llevado la liebre a casa. Aparentemente con el peor fútbol, pues no busca ni la contra. Curiosamente otro entrenador al que no se esperaba, Avram Grant, fue el que dirigió al equipo en la final de Moscú frente al Manchester United. Si nos ceñimos a la Champions, paradójico que al Chelsea le haya ido muy bien echar al técnico (Mourinho y Villas-Boas), entonces ha llegado más lejos, allá donde confluyen los mejores deseos deportivos y los mayores intereses pecuniarios.

          Si Drogba no obra el milagro o Cech se va al otro palo frente a Robben, estaríamos hablando de lo mismo, aunque los matices serían otros. Di Matteo se iría seguro, Abramovich estaría buscando técnico como loco, alguien en quien confiar para que recobrar la entidad perdida. Pero el cabezazo de Drogba quizás obligue a verlo de otra manera. O quizás el propietario del club ya hubiese decidido el futuro antes de la final, pasara lo que pasara. Saldremos de dudas próximamente. ¿Cómo se lo planteará ahora el magnate ruso? Se supone que querrá más, ya sin urgencias, sin ansiedad.  De una temporada decepcionante, pese a la Copa, y sin la próxima Champions, se ha pasado a tocar el cielo, como por arte de magia. Sin mayor motivo que el azar o el destino, quizás la perseverancia. Estaba cantado que Drogba se iría a final de temporada, y parece que será así, pero su participación en este sprint dorado ha sido rutilante, decisiva. Como desde que llegó de Marsella, a la vez que Mourinho, apareciendo en las finales, en los momentos clave. Metiendo goles o muriendo de lateral izquierdo, como en el Camp Nou. El espíritu combativo y la competitividad, la garra, el sacrificio y la mente, también el talento, por encima de límites y lógicas. Quizás sea la ocasión idónea para que el marfileño encuentre acomodo en un equipo de menos exigencias físicas y con futbolistas de otro corte a su alrededor. Ya como campeón de Europa, sin cuentas pendientes y bastante revalorizado, con la carta de libertad en el bolsillo. No lo descartemos para el Madrid si Higuaín dice adiós a Chamartín. Mou es su guía. Al Barça también le vendría de perillas. Didi está mayor pero útil, mejor física y mentalmente que aquel Henry que fichó por el Barça.

          En cuanto a Fernando Torres, espléndida la entrevista de Guillem Balagué en el periódico As. Dice que si no le aclaran su rol en el equipo entonces quizás sea mejor marcharse a otro sitio. Con Drogba fuera sería el 9 del Chelsea, aunque la presencia de Di Matteo tampoco le facilita las cosas. Si es verdad que Abramovich se imagina un futuro con Torres, el escenario tiene que ser otro. O Drogba o Torres. Ambos más Di Matteo, descartado. Lampard y Terry intentan convencer a Drogba para que se quede, aunque quien decide es Abramovich. Él es el dueño y tendrá que gestionar la delicada situación. Los que encarnan el pasado más feliz en la historia del club ya están en la cuesta abajo, aunque son los que le han hecho cumplir su sueño balompédico. ¿Cómo prescindir de Drogba si el marfileño quisiera quedarse? Torres es más futuro que presente, pero necesita confianza plena para volver por sus fueros. El italiano quizá sea el único entrenador del mundo que no aproveche el potencial de Torres en un momento físico óptimo, máxime cuando se debe intentar jugar al contragolpe para crear algo de peligro . Y a ver quién le dice algo a Di Matteo. O a Drogba, uno de los jefes y determinante en la victoria.

          Además de destacar su estado de forma, Torres reconoce en la mencionada entrevista que los peores momentos de su carrera los ha vivido en el Chelsea y que se desmoronó al enterarse de su suplencia el pasado sábado en Munich. En todas sus finales -las ha ganado todas desde chaval, como Mata- la gente siempre había esperado mucho de él y no había defraudado, pero esta vez quedaba fuera, sabiendo además que si el Bayern no marcaba primero, él no iba a jugar un solo minuto. Suplente en el mejor escaparate, estando en forma, el fichaje récord de la Premier… Algo no encajaba. Al final tuvo la prórroga y premio gordo, la Champions. Ya sólo le falta una liga. Y lo de Mata, indescriptible, mejor futbolista del año para la afición blue y el título más codiciado en el bote, todo ello en su primera campaña en Inglaterra. Torres merece capítulo aparte antes de la Eurocopa por su inclusión parece ya definitiva en la lista de Del Bosque. Era lo lógico. El madrileño está ahora mucho mejor que cuando le esperaron para el Mundial de Sudáfrica, y si entonces le llamaron por qué no ahora. Si no ha jugado más últimamente ha sido por Drogba y por los planteamientos de Di Matteo. Siempre será una garantía disponer de Torres en forma para disputar lo que haga falta.

P.D. El Chelsea ya ha anunciado oficialmente la marcha de Didier Drogba.

el chelsea gana su primera champions league11 El Chelsea gana su primera Champions League

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