Del Bosque siembra dudas


               

          En sus dos medias horas sobre el campo en esta Eurocopa, Jesús Navas ha tenido que renunciar al pase preciso al delantero después de desbordar por la banda, una de sus principales virtudes, sencillamente porque no había compañero alguno para rematar. Mal síntoma que Casillas fuese el mejor en el agónico duelo con Croacia, rival que jugó su mejor partido posible, ahogando a España por donde más le duele y creando peligro casi constante.Slaven Bilic supo descatalogar a los campeones del mundo, pero terminó pagando los riesgos asumidos en los últimos minutos en busca del gol que otorgaba a los croatas la clasificación para cuartos. Italia metió el 2-0 casi al final y necesitaba tres tantos de diferencia si se producía el 1-1 en el otro partido. Pero acabó ganando España. Gracias al milagroso Iker, que nunca falla en los momentos clave, y a que Rakitic no es delantero rematador. De chiripa y después de sufrir lo indecible. Con muchos vaivenes emocionales que hicieron dudar a la mayoría acerca de las decisiones tomadas y los cambios realizados por el profesor Del Bosque. Dio la impresión de que jugaba con fuego. Tanto riesgo no puede ser calculado. Sus chicos rozaron la eliminación para salir finalmente airosos.

          La victoria por la mínima es la gran aliada de los campeones del mundo, se constató en Sudáfrica. Lo preocupante es que España parezca más vulnerable cuanto más prudente y especulativa se manifiesta, cuanto más defensiva. Croacia estuvo en un tris de acabar con la hegemonía de la selección española y de cambiar asimismo el orden mundial. Del cielo al purgatorio. Hubo terror colectivo ante lo cerca que se estuvo de caer eliminados en la primera fase. Un miedo más allá de lo futbolístico. Querámoslo o no, el mazazo habría sido terrible también en lo social. Tensión contenida ante el televisor, una de las mejores audiencias de siempre. España buscando el 0-0 y los croatas un gol para echar del torneo a los italianos, no al rival efectivo. En el ardor de la batalla, ni los unos ni los otros se dieron cuenta de que un 1-1 favorecía y tranquilizaba a ambos. El pase de Fàbregas a Iniesta para el gol de Navas llegó casi al final. Ningún pasteleo, magnífica señal. ¿Pero cómo habría sido el día después si hubiese ganado Croacia? Repleto de críticas incluso crueles hacia Del Bosque, que seguramente optaría por dejar que otro asumiera el mando de la nave con vistas al Mundial. Pero no. Ganó España y continúa viva en el torneo, que es lo que cuenta en los grandes eventos. Campeona de grupo y sin Alemania en el camino hacia la final.

         Después del partido le preguntaron al seleccionador por qué prefirió no prescindir de un mediocentro en los dos primeros cambios (Navas por Torres y Fàbregas por Silva). Del Bosque se escapó con alusiones al peligro de Croacia en el juego aéreo, olvidando que España había llegado a sacar de esquina buscando el remate en el área de gente como Silva, Iniesta o el propio Navas. Se había aireado que se enfrentaban los más altos y los más bajos del campeonato. Sólo se podía ganar por abajo, pero los croatas supieron dejar sin aire a Xavi y Silva, a la vez que acorralaban a Iniesta y cerraban todos los pasillos hacia el desabastecido Torres. Con la marcha de éste, otra vez sin delantero específico, un córner a favor se convertía en situación de riesgo si subían al menos dos de los tres más indicados (Piqué, Ramos y Busquets). Los croatas estaban creando más peligro y se mascaba la tragedia española. Casillas volvía a salvar casi lo insalvable hasta que Fàbregas se rebeló de nuevo, inventándose un pase, mejor por arriba, con su estilo propio e inconfundible. El gol de Navas y la tranquilidad final. Después de tanto desbarajuste, final más o menos feliz. Sí, España está en cuartos de final, pero despierta dudas. Sólo ha sido fiel a sí misma en uno de los tres partidos disputados, contra Irlanda, que cedió el balón y aguardó atrás, en un encuentro que se puso muy de cara desde el temprano gol de Torres.

          Los rivales nos van tomando la medida, sus hechiceros no duermen en la búsqueda de antídotos para desactivar el fútbol de los actuales campeones de todo. Y a veces encuentran alguna pócima que parece milagrosa. Lo han demostrado Prandelli y Bilic, pero España continúa en pie, no pierde, son otros los que sucumben. Siempre se dan las circunstancias apropiadas para que esta selección que dirige Del Bosque salga adelante incluso sufriendo, que no viene mal, visto a posteriori. Siempre acaba surgiendo el toque de calidad, de distinción. Si no es éste, es el otro y, si no, el de más allá. Y en las más peliagudas, aparece Casillas, sublime. A veces no rematan bien los delanteros, pero él siempre está ahí. Su antídoto continúa siendo indescifrable para esos brujos que estrujan ciencia y táctica para construir los mejores sistemas. Nada en el horizonte que pueda acabar con el excelso rendimiento que ofrece el portero y capitán cuando la historia del fútbol se está fraguando y él puede influir decisivamente. Llegará un día que no pueda evitar el descalabro, pero ese momento todavía no se ha dado. El exuberante balón de Modric para Rakitic, digno del mejor Cruyff, se lo quedó Casillas. Un ratillo después, Fàbregas le repitió al seleccionador que él merece ser tan intocable como otros.

   

          Queda demostrado que la sociedad Busquets-Alonso es inquebrantable. Del Bosque muere con Xabi, valga de ejemplo este partido con Croacia. Para manejar el juego más cerca del área adversaria se necesita a Fábregas, el cuarto mago, aunque también se requiere un delantero nato. Y con 12 no se puede jugar. Los croatas supieron canalizar el juego español hacia la banda de Arbeloa y por ahí no hay tanta calidad técnica. No le podemos pedir más al madridista, más un especialista defensivo que un extremo, pero sí a España. Al menos que repare esa cojera para ganar en equilibrio. Si por la derecha nos ofuscamos y por el otro lado nos tapan bien -bastante ha tenido hasta ahora Jordi Alba con cumplir en defensa-, sólo nos quedará buscarnos la vida por el centro y quizás sin delantero. Si entra el extremo que sabe ponerla y quitamos al punta que había para rematar, mal vamos. Y si no entra el más alto y quien mejor remata por arriba, vamos a peor. Navas y Llorente parecían conformar el plan B, pero estamos a la caza y captura del C, que sólo deben conocer Del Bosque, sus ayudantes y los jugadores, se supone. Llorente no ha debutado y Negredo debe andar aún preguntándose para que salió al final por Xavi si tocaba defender el gol de Navas y no buscar el segundo, se supone también.

          Del Bosque dijo también que la incorporación de Navas pretendía cambiar el ritmo de juego cansino donde yacía España. Alguien que subiera el balón, vamos. Estupefacción generalizada por los cambios. Desbarajuste táctico también general, como contra Italia. O Del Bosque es un genio, dueño de una pócima desconocida, la más genuina, con registros inexplorados e incomprensibles para el resto de mortales, o exhibe más carencias de las presumidas si el aire pega de frente. El salmantino se ha empecinado en jugar sin delantero, su dibujo original, que aplicó en el debut frente a Italia. Y en cuanto puede, catapum, los tres arietes fuera del campo. Para jugar sin 9, mejor hubiese sido llevarse al colchonero Adrián. Nadie se imagina una Alemania sin Mario Gómez o el viejo Klose. Ninguna de las 16 finalistas ha jugado sin delanteros, algunas con dos. Lo mismo por esto somos campeones del mundo y el doble pivote actual resulta tan esencial. De todos modos, una pena que Alonso no tenga el recorrido y la versatilidad de Khedira, que está realizando un torneo formidable. Si le teñimos de rubio, parece casi aquel Schuster jovencito de la Eurocopa de 1980. Schweinsteiger-Khedira es el mejor tándem hasta ahora. Alemania, tres de tres, viento en popa, el mejor equipo hasta la fecha.

           Los holandeses no han tenido la misma suerte que España. Van Marwijk está pagando por ello. Los subcampeones del mundo han quedado fuera, perdiendo además los tres partidos. En Holanda, las penurias colectivas eran similares a las advertidas en el equipo español. Todos pidiéndole que quitase a Van Bommel para que pudiera jugar Huntelaar, además de Van Persie, y el técnico sin dejarse convencer hasta el tercer partido, cuando finalmente dejó fuera a su yerno (sí, el marido de su hija), pero ya era demasiado tarde. Van Bommel y su suegro en el ojo del debate nacional. En su lugar, frente a Portugal, jugó Van den Vaart, con De Jong, pero hubo demasiadas concesiones en defensa. Quizás lo extraño fuera que Cristiano no aprovechara el suicidio naranja para hacer historia. Habría ido quizás mejor si desde el principio hubiese sido Schneider el elegido para iniciar la jugada desde atrás, como Xavi podría hacer en España. Xabi Alonso no es yerno de Del Bosque, simplemente disfruta de total confianza por parte del responsable técnico. Y no hay más. Debe ser la clave.

           Llevamos tres partidos y regresa la expectación máxima por intuir el próximo once inicial de la selección española. Falsos nueves, falsos extremos…  Esto no había pasado hasta ahora, ni con Clemente andaba la peña tan despistada. ¿Jugará Torres? Fue sustituido justo cuando los croatas ya se veían en la obligación de arriesgar, pues necesitaban un gol. Iban a dejar espacios, idóneos para la potencia, velocidad e instinto de Torres, pero el efecto no se pudo comprobar. Fàbregas y Torres todavía no han coincidido en el campo. ¿Jugará Cesc? ¿Volveremos a hacerlo sin delantero?  ¿Con Arbeloa intentando persuadir en la banda? Estaremos en las mismas. O juega Fàbregas o lo hace un delantero, con todo lo que acarrea cada opción. Y si hay alguien demasiado cansado, que lo diga. Hay ya quien dice que Xavi y algún otro andan tiesos, aunque el problema de esta España parece más de estilo de juego, pues prevalece la seguridad en defensa sobre la elaboración de fútbol ofensivo. Y aún así Casillas brilla mucho más de la cuenta. Falta equilibrio y el equipo se resiente por detrás y por delante. Pero no es fácil meterse en la piel de Del Bosque y dar con la tecla correcta, no se trata de un simple acertijo.

          De momento, hay vida y también esperanza. Sin ser el acostumbrado, con tantas pegas indiscriminadas, el equipo español aún es capaz de ganar a los croatas. Se verá si hay mejora. De cualquier modo, ejemplar el planteamiento de Croacia, rival difícil de doblegar. Bilic, que se va a Moscú a trabajar, deja una selección disciplinada, moderna en lo táctico y muy distinta de las anárquicas versiones anteriores, donde sobraba calidad y faltaba compromiso. Ahora ya sólo falta algo más de talento para que Modric no parezca un solista incomprendido. El pequeño Cruyff  -increíble su parecido físico y también en el estilo de juego con el gran Johan- hubiese encajado exitosamente en aquella Croacia del 98.

 

   

   

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: