El talento oculto de Arbeloa


Publicado en:   eldiariofénix.com                     www.eldiariofenix.com

Texto: Fonsi Loaiza       (21.06.12)

 ¿Cuál es vuestro oficio?

          Álvaro Arbeloa no tiene el talento de Andrés Iniesta, no marcará el gol de la final de la Eurocopa, o quién sabe, no es fútbol de orfebrería, pero demuestra profesionalidad como pocos y se ha ganado el respeto a base de tesón y entrega.

          Los creadores de opinión hemos encontrado el blanco de nuestras iras. La razón única y exclusiva de la carencia de profundidad a la hora de atacar en la selección española. Posiblemente el más limitado con el balón en los pies de los nuestros en la cita continental. Se llama Arbeloa. No solo dato apreciativo sino en mano, España es el equipo que menos ataca por la derecha del campeonato (28% de sus acciones vienen por esa banda). Los medidores de opinión pública también indican cierta desconfianza de la afición en el lateral del Real Madrid. Sin embargo, estas apreciaciones han venido acompañadas de las estadísticas de la UEFA, donde Arbeloa es el ‘rey’ de los guarismos en el lateral derecho y el único jugador de la selección que aparece en el mejor ‘XI’ de lo que llevamos de campeonato.

          Este deporte no es cuantitativo sino cualitativo, pero se trata de un dato a tener en cuenta a la hora de esos reduccionismos injustos y absurdos a los que nos estamos acostumbrando en un juego de equipo para no pensar más de la cuenta.

          En la selección del toque, a Arbeloa le quema el balón en los pies y quizás por eso sea el 2 de la EURO que más veces ha pasado el balón y de los que más porcentaje de acierto atesora. No se complica. Su labor no es crear peligro en el área contraria, sino que los otros no las creen en las inmediaciones de la portería que defiende Íker Casillas. Y ese papel lo conoce a la perfección. Tiene talento defensivo. Ese atributo difícil de considerar y que está hasta mal visto.

          Existe cierto estigma de la defensa en el fútbol, cosa que no ocurre en otros deportes. Por ejemplo, uno de los grandes gritos de guerra de las aficiones en baloncesto es el ‘defence, defence’. En fútbol pregonar este concepto tiene mala prensa o por lo menos la trae convivir bajo ese cliché.

          España es el equipo al que menos han tirado del campeonato. Defiende con la pelota, con su juego de posición en el que tan importantes son el pressing como el achique. Es ahí donde Álvaro Arbeloa pasa a ser importante. En cumplir tácticamente porque con unos metros de espacio cualquiera te hace un descosido. El combinado nacional ha ganado Eurocopa y Mundial sin encajar un solo tanto en eliminatorias. Traducido, 700 minutos sin recibir un gol en partidos a cara de perro, de vida o muerte. Ni en cuartos ante Italia, ni en semis ante Rusia ni en la final ante Alemania de 2008. Ni en octavos ante Portugal, cuartos ante Paraguay, semifinales ante Alemania ni final ante Holanda en 2010. Una auténtica barbaridad que demuestra que los campeonatos los ganan las defensas y los partidos los Iniesta, Torres y cía.

      Defensa de Juanfran

          Juanfran ha salido a defender a su compañero. Ambos formaron la banda derecha del Real Madrid Castilla y son colegas de toda la vida. La competencia entre ellos es sana y leal, hay ‘buenrollismo’ y para el lateral reconvertido estar con los campeones del mundo lo considera casi como un sueño. Un logro impensable a comienzos de temporada. Arbeloa se ha ganado la confianza del seleccionador. No en vano es al jugador que más ha utilizado en estos dos últimos años. ¡Más que Iniesta, Silva o Xavi! En los equipos de fútbol se necesita cierta jerarquía y diferentes roles. Arbeloa le saca cierta ventaja, la del oficio y la de ser un cumplidor nato en defensa. Juanfran tiene de experiencia un curso de seis meses con matrícula de honor pero Arbeloa lleva con el título en la mano muchos años y es titular merecidamente.

          Si tenemos un poco de memoria, esto mismo le ocurrió a Joan Capdevilla en la Eurocopa de hace 4 años, y ojo, que por esas fechas tenía críticos hasta el propio Eric Abidal porque no subía por el lateral (no estaba Dani Alves para hacerlo). Al final, el tiempo puso a cada uno en su sitio y Capdevilla y Abidal conquistaron todos los títulos y fueron mundialmente reconocidos. Arbeloa es el espartano de la Roja, ha llevado el grito de ‘¿cuál es vuestro oficio?’ allí por donde ha ido. Deja huella. En toda función hacen falta distintos personajes, actores protagonistas, secundarios, de reparto, que sepan actuar según el guión que les ha tocado vivir. Nadie es más de lo que parece. Arbeloa va de frente, es franco. No engaña a nadie ni en la vida ni en el fútbol. Ni hace bicicletas ni juega al taconazo, pero sin ser imprescindible es tan necesario como el que más. Se ha distinguido por su humildad y trabajo y pone su granito de arena a la causa con seriedad y disciplina en el terreno de juego. Quizá le atiza más de la cuenta el antimourinhismo que aprovecha la situación como hacen los propios mourinhistas para desacreditar el juego de la Roja. Ni por la causa del único orgullo nacional sacan la bandera de la paz.

          Creo que nos estamos equivocando al señalar culpables de un mal que no es tal en la selección (somos el equipo que lideramos la Eurocopa en goles, ocasiones y fútbol), un mal que en todo caso debería ser siempre compartido entre todos. Al pasar a cuartos, cuando todo se decide por pequeños detalles, Arbeloa será aún más importante. Para frenar presumiblemente a los Ribery, Cristiano, Müller y así estén más tranquilos Silva, Iniesta y demás artistas. Porque en una habitación llena de poetas hace falta al menos un contable. El grupo humano es lo que distingue a un buen equipo de un equipo campeón. Menotti lo explicó como solo él sabe: “¿Por qué uno quiere en su equipo a ciertos tipos? ¿Porque juegan bien? ¿Porque se adaptan mejor al juego de uno? No. Uno los elige porque los quiere más.” Uno está dispuesto a alentar al que se equivoca, si hay afecto. Uno ayuda al que está en apuros si hay afecto. Esa es la receta para ganar siempre, escribió Alejandro Dolina.

          No me reiría más de Arbeloa. Los espartanos ya saben, no preguntan cuántos son los enemigos, sino dónde están. Y nuestra Selección es Esparta vestida de roja y jugando al fútbol como los ángeles, todos para uno y uno para todos. ¿Cuál es vuestro oficio? pregunta Arbeloa. Los periodistas evidenciamos nuestra falta de escrúpulos y de precisión.

                

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