Tira la toalla con 17 años


Publicado en:   VAVEL            www.vavel.com

Texto: Alex Arjona    (6.07.12)

Por qué he decidido no ser periodista

  “¿Queremos dinero o calidad?  Dinero, dinero, esto es un negocio”. 

Por qué he decidido no ser periodista
 
          Me gustaría dejar por escrito, en el que será probablemente mi último artículo, los porqués al titular del mismo: Por qué he decidido no ser periodista. Es un artículo totalmente personal en el que expongo mi opinión sobre el actual mundo del periodismo, ese periodismo que, sin querer desanimar a ningún estudiante de esta profesión o joven que sueña con trabajar como tal, cada vez lo veo más negro.

          Amaba el periodismo, sólo quería ser periodista. Y de alguna manera, pude llegar a ejercerlo. Diréis, y si tan bien lo has pasado, ¿qué haces? Pues principalmente (tengo 17 años) estoy quemado del periodismo; me gusta estar al tanto de las noticias del periodismo en general y este mundo está negrísimo, o más. Lo veo muy muy difícil y no quiero perder el tiempo. Cuando empecé con mi blog veía que tenía vocación para luchar con esto y más, pero con el paso del tiempo esa vocación se ha ido desgastando hasta hacerme ver necesario un giro de timón en mi futuro. Además sólo tenemos que preguntarnos quién está ahí arriba. Cada vez triunfa más el Sálvame, la prensa sensacionalista, el Punto Pelota, los debates a gritos… No podría vivir en esto.

          Escribo este artículo como mi despedida del mundo periodístico. Como ya escribí en el artículo “Mi andadura en la familia VAVEL“, desde niño soñé con poder dedicarme al periodismo, desde bien joven, informar a la gente de la realidad (sí, de la realidad, luego ampliaré esto). Aunque soñaba con ser un periodista del estilo de Jon Sistiaga, por poner un ejemplo, un corresponsal, hacer crónicas de momentos críticos en países extranjeros, pensé que con 15 años, de lo que más podía saber era de deportes, así que el blog que empecé tenía temática deportiva. No se imaginan (o sí) las ganas y la vocación que puede tener un niño a esa edad cuando puede plasmar sus opiniones, sus primeras previas, crónicas, resúmenes en la red y puede llegar a leerlo todo el mundo.

          En esos momentos, repito, esa vocación y esas ganas me hacían pensar que podía luchar con la lacra del periodismo de ese momento (igual que el actual, sólo que en esa “época”, Inda aún gobernaba MARCA). Las ganas crecieron aún más cuando pasé a formar parte de VAVEL, una isla de cosas bien hechas en este continente de periodismo mal hecho. Aunque seguía viendo la realidad del periodismo y los medios de comunicación, pienso que no era consciente del todo, quizás era demasiado niño, como me dirían algunos gurús. Hace ya un tiempo (prácticamente un año) sufrí un bajón de vocación (es la denominación más concreta que he encontrado), tan sólo me quedaba un año para tener que elegir mi futuro profesional seriamente, elegir la carrera que estudiar durante cuatro años, y fue en ese momento de lucidez mental de una tarde cualquiera en pleno calor estival cuando dije “esto no es lo que realmente deberías escoger, Alejandro”. Yo sigo imaginando un mundo bonito, pero el periodismo y su gente distan mucho de serlo.

          Por mi cabeza rondaban infinidad de ideas dispares, pero a su vez dependientes unas de otras. Cada vez tenía más claro que el periodismo no era lo mío. Leía, escribía (o vivía) VAVEL.com y pensaba “ojalá esto fuera el periodismo, si así fuese, este sería mi futuro”, pero leía (bueno, miraba de reojo) las grandes cabeceras de la prensa deportiva, en este caso, y por contra, recapacitaba “este periodismo, el periodismo que mueve masas y dinero no es lo tuyo, piénsalo bien”. Y lo pensaba bien. Durante todo ese año (desde mi bajón de vocación hasta hace apenas dos semanas) le he dado vueltas al asunto, tenía que afrontar una de las decisiones quizás más arriesgadas de mi vida. Y después de darle vueltas y vueltas al asunto, estas son algunas de las conclusiones que he sacado y que me han hecho decir que No quiero ser periodista.

                   Viñeta de El Roto del 25 de abril del 2012 (El País)

  Próxima parada: cola del INEM

          Creo que la crisis moral y de principios que sufre el periodismo español también tiene su peso en la crisis económica. Y es que la crisis de los medios de comunicación es evidente, ejemplo de ello los ERE en la gran mayoría de los grandes medios: El Mundo (hasta 180 trabajadores contando sus revistas); 20 minutos (23 despidos); SER (propuesta de unos 250 despedidos) y así un largo etcétera. A esa crisis de los medios de comunicación se debe sumar el cierre de los impresos de Público, de La Voz de Asturias (con 38 periodistas en plantilla y numerosos colaboradores) o de los gratuitos Qué! (contaba con 43 empleados; comunicaron continuar online con tan solo 9 en plantilla, algo impensable) y ADN (del Grupo Planeta, con unos 60 trabajadores). Aparte de estos datos objetivos, las sensaciones subjetivas de la gente con la que trataba el asunto coincidían con estos datos; la mayoría de expertos (es decir, profesores de instituto o universidad o coordinadores) me han felicitado por la decisión, diciéndome que estaba destinado al paro y si no, destinado a ser becario de por vida con un sueldo más que crítico.

Telebasura, prensabasura… “periodismobasura”

          “¿Queremos dinero o calidad? Dinero, dinero, esto es un negocio“. Conversaciones similares deben de existir en las reuniones de consejeros de los grandes medios. El periodismo es un negocio, se busca ganar dinero, y punto. Y ¿qué es lo que más dinero da en publicidad?, ¿qué es lo que más share consigue? Primero vamos a diferenciar entre televisión y prensa.

          En televisión, los espacios más seguidos son los realitys y los programas de cotilleo, estos últimos realmente baratos para la cadena. ¿Qué se necesita? Pues un plató, un público que aplauda y colaboradores (estos no son tan baratos) que se insulten / se griten / discutan /… Esto en la televisión en general, pero ¿cuál es uno de los programas deportivos que más difusión tiene? Punto Pelota (de Intereconomía). Sí, ese programa en el que los periodistas actúan como si de actores/actrices de Hollywood se tratara (en ocasiones el nivel no dista mucho); si hay que llorar, pues se llora, no hay problema, “me aburrí del periodismo objetivo”, “mi periodismo es auténtico” o perlas similares.

          Pasamos a la prensa deportiva. ¿Qué hay que hacer? Conseguir una gran tirada, ni más ni menos. Si las portadas deben ser prensa rosa, lo son, sí, lo son. Que deben tener contenido que ilusione a su comprador modelo, pues se tiene. En definitiva (y porque si hubiera puesto más ejemplos no habría acabado el artículo jamás), lo que haga falta para poder decir cuando salga el próximo EGM que “somos el diario más leído”, “somos los que más crecemos”, “nos leen más que a nuestro máximo competidor”, aunque luego todos los medios se sacan de la manga un dato a su favor de este estudio… El dinero está por encima de la calidad, así de sencillo. Periodismo = Negocio.

                        

Manipulación, mentira o no contemos toda la verdad

          En prensa, las noticias están manejadas según la ideología política del diario en cuestión. Puedes leer la misma noticia sobre la crisis, la corrupción o la monarquía, por poner unos ejemplos, en Público y La Razón o en El País y El Mundo, o en La Gaceta y concluyes que o conoces bien la noticia real o piensas que son noticias distintas. Aquí un claro ejemplo. Cada periódico desvía o centra la atención según le pueda beneficiar o perjudicar a su ideología, si el diario es de un color o de otro. Tampoco dudan en retocar o recortar una foto, jugar con el photoshop un poco y voilà, ya tenemos la noticia que deseábamos.

¿Quiénes son los principales protagonistas del periodismo español?

          Esta pregunta me la hice hace bastante tiempo. Sin embargo, este mes me la he vuelto a replantear y ha cogido aún más fuerza. La relacioné con el equipo de Mediaset Sport para la cobertura de la Eurocopa en Ucrania y Polonia, al que no quiero criticar, sólo quiero hacer reflexionar con lo que a continuación expongo.

                                

          Estos eran los principales componentes del equipo de Mediaset: JJ Santos, director de deportes de Telecinco, nada que objetar. Continuamos, Sara Carbonero, a la cual no tengo como objetivo criticar, no valoro su trabajo, pero cuenta con un gran físico que siempre ayuda (y el que lo niegue no es realista) para un puesto de trabajo, y más tratándose de televisión. Si se consideran dos currículums iguales, siempre vence el guapo o la guapa, no hay más vuelta de tuerca. Matías Prats Chacón, quien, sin cuestionar su profesionalidad, es hijo y nieto de auténticos históricos del periodismo (aquí también me explico, por si acaso): sin entrar en consideraciones sobre su nivel periodístico, quizás sin contar con la figura del padrino es más complicado. Así que si juntamos a Sara Carbonero y Matías Prats Jr., si tu físico no es envidiable y cuentas con escasos padrinos, el asunto se dificulta.

          Continuamos con el equipo de Mediaset en la Eurocopa: Fernando Morientes, ex futbolista de Real Madrid, Mónaco, Liverpool, Valencia o Marsella, quien, a pesar de ser (para mí) uno de los mejores de la cobertura, junto a Paco González, Manolo Lama y Juanma Castaño, forma parte también del equipo de Tiempo de Juego en la cadena COPE y además se encuentra en la plantilla del programa nocturno El partido de las 12. Y por último Manu Carreño, un gran pluriempleado, junto a su amigo Manolo Lama. El vallisoletano dirige y presenta el Carrusel Deportivo de la cadena SER, dirige junto a Lama Los Manolos, en Cuatro, y ha sido uno de los directores de esta cobertura en Ucrania y Polonia. Por trabajo no será para ellos (Paco, Manolo, Juanma, Morientes y Manu). En este caso, con este párrafo quiero decir lo siguiente: los grandes ocupan los espacios grandes del fútbol en radio y televisión, con lo que el asunto se complica más aún.

Otras conclusiones

          Estas son algunas de las causas que se han pasado por mi cabeza en mi año de bajón de vocación, causas a las que se podrían unir la falta de compañerismo entre periodistas rivales (porque como esto es negocio, se pueden considerar rivales los compañeros de distintas cadenas o cabeceras, principalmente de los grandes medios), el corporativismo y fariseísmo entre las sectas periodísticas, los palmeros… Leo VAVEL y digo “¿por qué no tiene el apoyo con el que sí cuentan otros medios emergentes a años luz de este medio?”. Pues por ese palmerismo, ese fariseísmo, ese corporativismo y esa falta de compañerismo de la que hablaba anteriormente.

          En definitiva, que dejo esto del periodismo por todo lo expuesto; es triste, muy triste, que un chaval de 17 años pierda la vocación cuando se da de bruces con la realidad, esa realidad que me ha hecho dar el paso de dejar esta bonita aventura que he vivido en la “Familia VAVEL“, en el mundo del periodismo. Aunque no he querido en este artículo ejercer de consejero, sí que me gustaría dar un último consejo antes de despedirme del todo de este medio: lean VAVEL, disfrútenlo tanto como lo he hecho yo, lean sus reportajes, sus crónicas… lean VAVEL, en definitiva.

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