Autor

          Una constante en mi vida profesional ha sido no engañar al oyente, telespectador o lector. Apuesto por internet convencido de que se trata del medio de comunicación más limpio, libre y democrático. Y con el compromiso de que todo lo que pueda aportar nunca buscará que mis intereses particulares prevalezcan sobre los generales. Una premisa me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria profesional: cada vez que me he puesto ante un micrófono o he tenido que plasmar algo por escrito, lo primero que he tenido siempre en cuenta ha sido el destinatario del mensaje. He sido lector, oyente de radio y telespectador desde que me llegó el uso de razón, si es que lo tengo, y nunca quise que me engañaran. Y, por lo tanto, no seré yo quien tome el pelo a nadie. No sería yo. Mis más profundas convicciones quedarían traicionadas. La libertad de cumplir honestamente con mi trabajo será por y para siempre el plus más valioso y preciado que poseo.

          Mucha gente me dice a menudo que me falta diplomacia, que acepte normas y paripés, que vaya a lo mío, que sea práctico. Mejor entonces dedicarme a otros menesteres menos dañinos. Creo firmemente que la mayoría de los medios de comunicación colaboran consciente e impunemente en la confusión colectiva, desviando atenciones y trasladando a la masa un mensaje habitualmente intrascendente con el fin de ocultar la cruda realidad. Los intereses, vicios, delirios, ambiciones y malicia de unos pocos priman sobre los derechos del resto. Y sólo las batallas políticas, cuyos principales componentes son poder y dinero, provocan que uno u otro medio arroje lodo sobre algún figurante del partido rival o la tendencia contraria. El verdadero periodismo es casi una entelequia. Lo que digan políticos, gobernantes, bancos y grandes fortunas. A sus órdenes. Manda el dinero, la peor de las drogas, pues son terceros e inocentes, y no los adictos, quienes sufren sus efectos más nocivos.

          No quisiera extenderme demasiado en este pliego de intenciones, producto quizás del hastío y el asco que me produce un mundo en el que vivo sumergido hace demasiado tiempo. Resulta ciertamente frustrante ser testigo una y mil veces de tergiversaciones aberrantes y no encontrar un cauce adecuado por el que contar a la gente simplemente la verdadera realidad de los hechos. Resulta indignante comprobar cómo muchos periodistas informan u opinan al dictado, sin la más mínima consideración hacia quien lee o escucha, sin rubor alguno por violar los códigos más sagrados del oficio. Mintiendo con descaro, según convenga al poderoso de turno. Eso no va a ocurrir en este blog, seguro, pueden todos poner la mano en el fuego.

          En cuanto a mi bagaje profesional, muchos años y muchos sitios donde siempre hubo gente que me ayudó y enseñó el oficio. Mejores profesores que los descubiertos en la Facultad de Ciencias de la Información, reducto nada recomendable por su escasa aportación a la formación del periodista. Di mis primeros pasos en Radio Intercontinental aún sin cumplir los 18 años, septiembre de 1979. Aquello queda lejos, pero los recuerdos son imborrables. Desde entonces varios miles de programas de radio y narraciones de eventos deportivos, tanto en radio como en televisión. El 12-1 a Malta representó el pistoletazo de salida, mi primer partido de fútbol íntegro. La aventura ha sido larga. Reconfortante en lo profesional, por esa respuesta externa al trabajo realizado, casi siempre favorable. Pero también decepcionante por comprobar los muchos saboteadores de la información que pululan por los medios de comunicación, especialmente en los públicos, los que teóricamente debieran ofrecer un servicio plural y limpio al ciudadano.

          De cualquier modo, no hay resentimiento; si acaso,  indignación. Y ganas de contar cosas. Quizás los párrafos anteriores puedan denotar cierto pesimismo, pero sólo responden al deseo de ofrecer una panorámica global, y particular, claro, de un sector que dista mucho de lo imaginado por cualquier periodista de vocación. Estoy seguro de que los temas puramente deportivos que tratemos en este blog superarán con creces a aquellos que puedan resultar más escabrosos. La intención es que lo que aquí se escriba interese, divierta y aporte. Que así sea. Bienvenidos y gracias.

                                                                                                        José Manuel Díaz.

      elopi0delpueblo@hotmail.es (NO PINCHAR, sin enlace)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: